La Ley de Say y la recesión permanente

0

[Publicado originalmente el 28 de febrero de 2014]

La explicación del panorama económico por parte de los grandes medios de comunicación es algo así: “Cuando hay una recesión, la Fed debería estimular. Sabemos por la historia que la recuperación se produce unos 12-18 meses después del estímulo. Estimulamos, imprimimos un montón de dinero, esperamos 18 meses. Así que la economía se ha recuperado ipso facto. O está a punto de recuperarse, en cualquier momento”.

Pero por citar al comediante Richard Pryor, “¿A quién vas a creer? ¿A mí o a tus ojos mentirosos?” Un economista marciano que llegara la Tierra tendría que admitir lo siguiente: la economía de EEUU ha experimentado un crecimiento real cero desde 2000. Eso es lo que llamó la recesión permanente. Permanente porque, al contrario que las recesiones anteriores, no habrá recuperación. Para defender esta opinión, me basar en las ideas de varios economistas clásicos y austriacos: J.B. Say, James Mill, Mises, Rothbard, W.H. Hutt y Robert Higgs.

Empezaré con J.B. Say, es conocido por su epónima Ley de Say. Para explicarla citaré del Tratado de economía política de Say:

Tan pronto como se crea un producto, desde ese instante, proporciona un mercado para otros productos en la medida completa en su propio valor. (…) Así que la mera circunstancia de la creación de un producto abre inmediatamente un conducto para otros productos.

La Ley de Say puede explicarse de la siguiente manera:

  1. La manera en la que un comprador demanda un bien es suministrando un bien diferente.
  2. La oferta de un tipo de bien constituye la demanda de otros bienes diferentes.
  3. La fuente de la demanda es la producción, no el dinero. El dinero es solo un estacionamiento temporal para la producción pasada.

En la economía moderna con división del trabajo, la mayoría demandamos bienes cuando suministramos nuestro trabajo. Yo trabajo como ingeniero de software. Suministro mi trabajo escribiendo software informático. Y a partir de ese suministro puedo demandar otros bienes, como café.

Las ideas de Say se usaron para resolver un debate entre los economistas británicos David Ricardo y Thomas Malthus, que creía que las recesiones las causaba un empacho General. El concepto de un empacho para un bien concreto es bastante fácil entender: hay más oferta en el mercado que demanda, al precio ofrecido. Un empacho puede aliviarse por una caída en el precio de ese bien. Los productores del bien pueden sufrir una pérdida si el precio del mercado queda por debajo de sus costes, pero el mercado siempre puede liquidarse en algún precio.

La idea de un empacho general es que todos los mercados para todos los bienes tengan exceso. Y por alguna razón los precios son incapaces de resolver el problema. Ricardo se oponía a Malthus, argumentando que el concepto de empacho general viola una buena economía y un pensamiento claro. Argumentaba estuvo usando la ley de Say: como la demanda está constituida por oferta, la demanda agregada, en el sentido de la demanda de todos los bienes en el mercado, consta exactamente de todos los bienes ofrecidos. La demanda agregada no solo es igual a la oferta agregada, sino que es idéntica. Ambas nunca pueden estar desequilibradas. Y si un empacho General es una imposibilidad lógica, entonces no puede ser la causa de una recesión.

La idea de la oferta y la demanda agregadas desequilibrándose ha aparecido muchas veces en la historia del pensamiento económico. Esa misma idea se llama también sobreproducción o infraconsumo, dependiendo de si el problema son demasiados bienes o insuficiente poder adquisitivo. La economía keynesiana es una forma de teoría del infraconsumo. La teoría de la sobreproducción/infraconsumo ha sido rebatida por buenos economistas, pero, igual que un zombi, se resiste a morir.

Ambos bandos reconocen que, si la Ley de Say es verdad, entonces todo el sistema de Keynes es falso. Keynes lo sabía, así que asumió la tarea de refutar la Ley de Say como lo primero en su Teoría general. El argumento de Keynes era que la Ley de Say solo es válida bajo condiciones de pleno empleo, pero no es aplicable cuando hay recursos sin utilizar; en ese caso estamos en la Zona Keynesiana, en la que las leyes de la economía se dan la vuelta.

Pero como explica Stephen Kates en su libro Say’s Law and the Keynesian Revolution (subtitulado Cómo perdió la economía su rumbo), Keynes fracaso en su intento de anular la Ley de Say. Kates demuestra más allá de cualquier duda que Say y sus colegas economistas clásicos eran muy conscientes de que podía haber recursos no empleados y de que la Ley de Say seguía siendo válida en ese caso.

Para resumir, no existe un empacho general o una deficiencia de demanda, podemos tener recursos ociosos y la Ley de Say sigue siendo válida. ¿Cómo explicaban entonces las recesiones los economistas clásicos? Error del productor. Los productores habían producido la mezcla incorrecta de bienes. James Mill en su ensayo “Comercio defendido” explica el significado del error del productor:

¿Qué se quiere decir realmente con que un producto está excediendo el mercado? No es que haya una porción de él por la que no haya nada que se pueda obtener a cambio. Pero de esas otras cosas su proporción es demasiado pequeña. Una parte de los medios de producción que se habrían aplicado a la preparación de este producto superabundante deberían haberse aplicado a la preparación de esos otros productos hasta que el equilibrio entre ambos se hubiera establecido.

Kates y Gerard Jackson han argumentado que el economista clásico tenía una teoría del error del productor muy similar a la desarrollada posteriormente por Mises. Mises desarrolló ideas existentes e integró en la teoría austriaca del capital y la teoría la preferencia temporal para proporcionar una explicación de por qué se producen al mismo tiempo muchos errores del productor. Conocemos a esto como la teoría austriaca del ciclo económico.

Mises llamaba malas inversiones a los errores de producción. Estos errores se producen sistemáticamente debido a que los bancos de reserva fraccionaria prestan dinero que no está respaldado por ahorro. Eso equivoca los productores, que piensan que hay disponible más ahorro real de que la sociedad desea ahorrar. Así que los productores producen tanto la mezcla errónea de bienes de capitales de distintos órdenes como la proporción equivocada de bienes de capital en relación con los bienes de consumo.

Cuando hay mala inversión debe haber una recesión, por la siguiente razón: nunca hay suficientes recursos reales para completar todos los proyectos de capital que se iniciaron durante el auge. Las empresas que iniciaron estos proyectos, o bien sobrestimaron la demanda de su producto, o bien infravaloraron sus costes. En algún punto del camino las empresas descubrirán que no pueden obtener todos los factores que necesitan con un precio por debajo de sus costes. No pueden obtener beneficios. Muchos de ellos fracasan.

Daré un ejemplo de cómo la mala inversión lleva una recesión. Yo trabajaba en San Francisco durante la burbuja tecnológica. Había muchas nuevas empresas tecnológicas. Todas suponían que serían capaces de crecer contratando más empleados con los salarios del momento. Pero los salarios del momento no reflejaban la verdadera escasez de personas con habilidades técnicas porque todos aquellos negocios planeaban contratar más trabajadores en el mismo marco temporal. Pero el número de ingenieros preparados no era posible que creciera tan rápido. Si piensas en un ingeniero de software como una forma de capital humano, ese ingeniero de software tiene un largo periodo de producción y requiere muchas entradas (sobre todo café, pero también algunas otras cosas).

Y sencillamente no había suficientes ingenieros para construir todos estos sitios web. La empresa podría haber contratado más ingenieros pagando el doble del salario habitual, pero no era bueno hacerlo para su economía. Y en todo caso, la mayoría de la compensación estaba en un valor imputado de las opciones sobre acciones, que podría ser cualquier número que quisierais, si suponíais que la burbuja se seguiría hinchando eternamente.

Lo que esto demuestra es que, aunque puedas financiar una nueva aventura imprimiendo dinero, no puedes imprimir trabajadores capacitados o espacio de oficina. En algún momento los factores reales se convierten en el cuello de botella, así que el precio tiene que aumentar. Y cuando eso ocurre, algunos productores se ven con el agua al cuello porque no pueden aumentar los precios. Si sobrestimaron la demanda para su producción desde el principio, habrían necesitado costes más bajos, no más altos, para obtener beneficios. Y este es el inicio de la recesión.

La teoría de Mises explica por qué empieza del auge y por qué llega a un final. Los errores de producción no pueden continuar indefinidamente, porque generan pérdidas. ¿Pero por qué tenemos una recesión duradera? ¿Por qué no todos encuentran mañana un nuevo empleo? Para explicar lo recurriré al gran austriaco inglés, W.H. Hutt.

Hutt usaba la Ley de Say para explicar la recesión. Hutt observaba que cuando una persona queda desempleada deja de producir… y de suministrar. Y según la Ley de Say pierde su poder de demanda. También por la Ley de Say, su demanda constituía los medios para la oferta de otros y para que aquellos otros demanden, así que disminuye la prosperidad de otros. Las malas inversiones son el primer nivel en la catarata. Luego, otras empresas apreciarán el impacto, incluso aquellas que no fueron originalmente parte de la mala inversión.

Keynes decía algo similar a esto en su modelo del flujo circular del gasto. Keynes tenía razón en que hay una interdependencia de todas las actividades económicas. Pero Keynes se equivocaba acerca de que el consumo fuera la fuerza motriz de esto: es la producción, no el consumo. Según Say, la interdependencia se constituye por la relación de toda la producción, no del gasto. El gasto de dinero es solo la culminación del proceso que empezó con la producción:

Cada individuo esté interesado en la prosperidad general de todos y el éxito de una rama del sector promueve el de todos los demás. De hecho, a cualquier profesión o línea de negocio al que pueda dedicarse un nombre, está mejor pagado y encuentra más rápidamente empleo en proporción a cómo ve a otros prosperar igualmente en torno a él.

Daré aquí otro ejemplo. Cuando trabajaba en San Francisco durante la burbuja tecnológica, compraba café todos los días en un café cercano mi oficina. Cuando estalló la burbuja tecnológica, este café también quebró. ¿Fue porque hacía mal café? ¿O porque los ingenieros de software se cansaron de beber café? Puedo aseguraros que eso no ocurrió. Fue porque los clientes del café eran parte de la burbuja. La diferencia entre pets.com y el café es que, si no hubiera habido una burbuja, el mismo café habría existido en el mismo lugar, sirviendo café a personas distintas trabajando en empleos distintos produciendo cosas distintas que serían demandadas en un mercado equilibrado, porque la gente que va a trabajar sigue queriendo su café.

Hutt también tenía una explicación económica de cómo la economía se recupera de una recesión. Destacaba que cualquier bien o servicio útil puede integrarse en el sistema de precios, en algún lugar y con algún precio. Una vez alguien está de nuevo produciendo, puede ofrecer y luego puede demandar y, al demandar, crea un mercado para la oferta de otros productores. Y así sucesivamente. Pero eso requiere dos cosas: tiempo y flexibilidad.

Requiere tiempo de los empresarios rebuscar entre las esquirlas rotas del auge y darse cuenta de lo que realmente se demanda y cuáles son las ofertas de factores. Pero la recuperación se producirá porque los empresarios acabarán viendo todos aquellos recursos no empleados como una ganga. Los activos productivos y el trabajo no estarán a la venta eternamente. Cuando los precios de algunos factores sean lo suficientemente bajos, la gente que tenga algún efectivo encontrara rendimientos atractivos.

La gente se moverá por ahí o simplemente tomará el mejor empleo que pueda para ir pasando hasta que las cosas mejoren. Las oficinas vacías se alquilarán. La clave es que los márgenes de beneficio deben abrirse. Hutt argumentaba que eso podía pasar incluso en una depresión si los precios son flexibles, porque siempre hay alguna manera de combinar entradas para una salida con beneficios, si los precios cooperan. Cuando la confianza es baja, los empresarios harán estimaciones más conservadoras del mercado pata sus productos y pueden requerir márgenes más amplios de beneficio. Podemos pensar en esto como una prima de riesgo. Eso significa que los precios para algunos tipos de trabajo y capital deben caer considerablemente, no solo de sus valores de burbuja, sino en relación con otros precios.

Durante la burbuja tecnológica, se crearon muchas pequeñas empresas. Cada una de ellas necesitaba un director de ingeniería, un CEO, un CFO y varios otros puestos clave de dirección. Se contrató o para estos empleos a personas que no tenían la experiencia como para obtenerlos en una empresa establecida o personas en empresas establecidas fueron contratadas por otras y se promovió a personas con menos experiencia. Este proceso podría describirse como inflación de títulos de empleo: se devaluaron los títulos de empleo de alto nivel. Cuando se produjo la recesión, muchos de estos puestos sencillamente desaparecieron y la gente que los ostentaba tuvo que buscar nuevos empleos. Algunas de estas personas llegaron al nivel en sus nuevas responsabilidades y mejoraron en su carrera, pero otras tuvieron que dar un paso atrás y aceptar un empleo peor pagado con un título que sonaba menos importante. Y si no estaban dispuestos a hacerlo, eso prolongaba la duración de su desempleo.

Cuando no hay recuperación o tarda en llegar, ¿qué se interpone? Hutt tenía una respuesta a esto: el sistema de precios está bloqueado y no funciona. Hutt destacaba las rigideces salariales causadas por los sindicatos. Los sindicatos son cárteles que tratan de crear un precio monopolista aumentando legalmente los salarios por encima del trabajo. Cuando el precio de algo aumenta, nos movemos a lo largo de la curva de demanda hasta una menor cantidad demandada. Menos cantidad significa menos trabajo contratado en esos empleos y los trabajadores desplazados deben encontrar algún otro trabajo, que por definición está peor pagado o es en otro sentido menos preferible.

Hutt explicaba por qué los sindicatos disminuyen la demanda agregada en lugar de aumentarla. Cuando los trabajadores se trasladan de una ocupación mejor valorada a otra peor valorada, producen menos y por tanto ofrecen menos y, por la Ley de Say, demandan menos. Y como ha demostrado Hutt, al demandar menos, disminuyen el mercado para la oferta de otros.

Todo lo que impida que caigan los salarios o los precios de los activos o el mercado de capital aleja a los mercados de la liquidación. En el mundo moderno, una de las principales barreras para la recuperación es el estímulo keynesiano. El estímulo trata de crear más demanda sin crear más oferta. Sabemos por la Ley de Say que esto está condenado a fracasar, porque la oferta, y solo la oferta, constituye la demanda para otros bienes. Lo que el estímulo está en realidad tratando de hacer es inflar el falso sistema de precios del auge de tal manera que puedan producirse más gastos con los precios falsos, produciendo más cosas equivocadas para las cuales nunca hubo una demanda real en primer lugar. Y eso no pueden funcionar porque fue la quiebra de la producción bajo los precios falsos lo que causó que acabara el auge. Para que se produzca una recuperación real, la producción debe reorganizarse siguiendo las líneas de la demanda del consumidor.

Ahora me voy a ocupar de la Gran Depresión y mostrar la relevancia de pensamiento de Hutt para esa época.

Antes de la década de 1930, las recuperaciones de un pánico, como se les llamaba, tomaban 12-18 meses. La gran depresión de 1920 (de la que probablemente nunca hayáis oído hablar) duró aproximadamente eso. ¿Por qué? Como escribía el historiador Thomas Woods: “Harding recortó el presupuesto del gobierno casi a la mitad entre 1920 y 1922. El resto de la actuación de Harding fue igualmente de laissez faire. Los tipos fiscales se reportaron para todos los grupos de renta. La deuda nacional se redujo en un tercio”.

La Gran Depresión también empezó con un desplome bursátil, seguido por una recesión. Al empezar a funcionar el sistema de precios, había empezado una recuperación normal a principios de la década de 1930. Luego apareció el New Deal, que creó una depresión dentro de una depresión que duró hasta mediados de la década de 1940. Diez años después, ¿qué podría haber mantenido a la economía de EEUU estancada durante 15 años? El sistema de precios estaba bloqueado, especialmente en los mercados laborales.

Herbert Hoover sostenía una variación de la teoría del infraconsumo llamada la teoría del poder adquisitivo de los salarios.[1] Según esta teoría, los salarios altos crean por sí mismos más poder adquisitivo. Y por “altos” quería decir por encima de los valores del mercado. Los salarios bajos, pensaba Hoover, era la causa de la depresión, porque los trabajadores no tenían suficiente poder adquisitivo para recomprar su propia producción. Hoover exhortaba a los dueños de negocios a no rebajar los salarios y muchos le creyeron y siguieron su consejo o lo hicieron porque tenían bastante claro que habría regulación si no cumplían. Como explica la teoría estándar de precios, las políticas de Hoover produjeron desempleo a una escala masiva.

Hoover también creía en una extraña doctrina de guerra de clases. Pensaba que impidiendo que bajaran los salarios toda la carga del ajuste de la producción podría trasladarse de los trabajadores como clase al capital como clase. En America’s Great DepressionRothbard cita a Hoover como sigue:

Por primera vez en la historia de la depresión, dividendos, beneficios y coste de la vida se habían reducido antes de que sufrieran los salarios. (…) Se habían mantenido hasta que el coste de la vida había decrecido y los beneficios prácticamente se habían desvanecido. Ahora eran los salarios reales más altos del mundo.

Tras Hoover vino FDR, que empeoró las cosas. Una de las instituciones del New Deal, la National Recovery Administration, empleaba agentes para registrar el país en busca de tiendas que estuvieran rebajando sus precios. De FDR’s Folly: How Roosevelt and his New Deal Prolonged the Great Depression, de Jim Powell :

Había unos 1.400 agentes de cumplimiento de la NRA en 44 estados y sucursales. Tenían poder para recomendar multas de hasta 5.000$ y encarcelamiento de hasta seis meses para cada violación. El 11 de diciembre de 1933, por ejemplo, la NRA lanzó su mayor ataque, denunciando aproximadamente a 150 tintorerías de Washington por supuestos descuentos.

Además de los problemas con los precios, había un problema más profundo con el New Deal. Ahora recurriré al historiador económico contemporáneo Robert Higgs.

Higgs ha señalado que la Gran Depresión se caracterizó por un colapso en el gasto de capital. Los austriacos saben que la acumulación de capital es lo que aumenta los salarios reales. Y consumo de capital significa menores salarios reales. También sabemos que hace falta un gran volumen de inversión bruta de capital para compensar el capital que sencillamente se está amortizando por su uso a cada año. La inversión neta de capital empieza solo cuando la inversión bruta sobrecompensa el consumo de capital. No hay nada que asegure que cualquier volumen de inversión bruta en absoluto deba producirse durante ningún año concreto. Si los inversores dejan invertir, entonces disminuye la existencia de capital y los salarios reales caen, incluso bajo condiciones de pleno empleo.

La razón por el desplome la inversión fue, dice Higgs, “una persistente incertidumbre entre los inversores acerca de la seguridad de sus derechos de propiedad en su capital y su perspectiva de retornos”. Higgs llama a esto incertidumbre de régimen. Este temor racional se basaba en la ideología de los seguidores del New Deal. El grupo de cerebros del New Deal estaba lleno de ideólogos contrarios al mercado que querían reestructurar la economía de EEUU desde un sistema de libre empresa a un sistema social-fascista planificado centralizadamente.

Higgs presenta varias pruebas a favor de la hipótesis de la incertidumbre de régimen. Una, cualitativa, eran los escritos de los líderes empresariales en los que explicaban sus razones para perder la confianza en invertir. Segundo, encuestas de opinión mostrando lo mismo. Y el tercero era el rápido aumento en la prima temporal de los réditos de los bonos corporativos para plazos mayores de un año. Aunque solo podemos adivinar las razones para esto, Higgs señala que no era la curva habitual de rendimientos a la que estamos acostumbrados en los mercados de bonos. Higgs atribuye esta mayor prima de riesgo a los niveles extremos de incertidumbre que tenían los inversores acerca del futuro de los derechos de propiedad en acciones y deuda, que son activos con un horizonte a largo plazo.

Y ahora llegó al punto que prometí en el título. Mi opinión es que hemos estado en una recesión desde 2000, que la economía no se ha recuperado y que no se recuperará. Primero proporcionaré algunas evidencias que apoyan que la economía está en una recesión y luego explicaré por qué.

John Williams, estadístico económico y propietario del sitio web Shadowstats, ha creado una versión del PIB real basado en el PIB nominal del gobierno descontando su propio reductor de PIB. (El reductor de PIB es algo parecido al IPC, un índice de precios que se usa para convertir el PIB nominal en PIB real. Por alguna razón no usan el mismo índice de precios para los precios del consumo y para esto). Igual que el IPC propio de Williams, su reductor de PIB se calcula con reglas más antiguas, antes de que el BLS empezará a manipular los libros para esconder la inflación. La medición de Williams del PIB real muestra un crecimiento de bajo a negativo a lo largo del periodo que va desde 2000.

Otra forma de medir la economía es a través de las existencias de capital. La economía de EEUU requiere aproximadamente un billón de dólares anuales de inversión bruta solo para reponer el consumo de capital. Higgs ha escrito que la inversión privada neta real de 2012 estaba en un nivel indexado de 60 comparada con una línea base de 100 para 2007. La América corporativa se asienta sobre enormes montones de efectivo en lugar de invertirlo. Las corporaciones estadounidenses no financieras tienen más efectivo del que han tenido durante 50 años.

Muchas mediciones de los mercados laborales muestran un crecimiento salarial cero o negativo. Aunque esto se debe en cierta medida a problemas en los propios mercados laborales, unas menores existencias de capital deberían generar salarios menores. Observemos la tasa de participación en la fuerza laboral: ahora está en el nivel más bajo en décadas y está disminuyendo rápidamente. Comprobemos también la tendencia en la renta familiar mediana. El analista Jeff Peshut, en RealForecasts, publica algunos gráficos similares mostrando las tendencias negativas en el volumen de empleo en los mercados laborales.

Curiosamente, los medios frecuentemente informan de que los graduados universitarios no pueden encontrar empleos para empezar su carrera, así que se les obliga a entrar en la fuerza laboral en empleos con bajos salarios, realizando trabajos relativamente no cualificados.

Otra manera de comprobar el tamaño en economía es a través de la tasa de preferencia temporal. Una mayor preferencia temporal significa menos ahorro, menos inversión y menos acumulación de capital. ¿Pero cómo la medimos? Generalmente una medición son los tipos de interés y réditos de todo tipo de activos, tanto financieros como balances corporativos.

Los márgenes de beneficio que reflejan rendimientos internos en activos corporativos de EEUU han aumentado en los últimos años. Según lo que Andrew Smithers llama despectivamente “economía del corredor de bolsa”, las altas tasas de beneficios son buenas para las acciones. El economista austriaco Jesús huerta de Soto señala algo poco apreciado acerca de los márgenes de beneficio y los precios de las acciones.[2] Tasas de beneficio permanentemente altas o en crecimiento pueden mostrar que la tasa de preferencia temporal está aumentando, lo que implica que las existencias de capital están disminuyendo. Si no es la preferencia temporal, entonces puede estar aumentando la percepción del riesgo, que tendría un efecto depresivo similar sobre la inversión.

A partir del trabajo de Hutt y Higgs explicando por qué persiste una recesión sin recuperación, he aquí una lista de factores que causan inflexibilidad de precios e incertidumbre de régimen en la economía actual:

  1. Precios mínimos fijados en los mercados de capitales, como la opción Greenspan-Bernanke y la QE, que impiden que se liquiden los mercados de bienes de capital.
  2. Rescates en Wall Street, que son otra forma de precios mínimos y mantienen a los equipos incompetentes de dirección.
  3. La nacionalización del mercado de las hipotecas, otra forma de precios mínimos del mercado de capitales y precios mínimos del mercado de la vivienda, lo que elimina el mayor sector de los mercados del crédito del dominio del cálculo económico.
  4. Aparte de los costes directos para los contribuyentes, la ley introduce cambios masivos de incentivos en los mercados laborales, cuyas implicaciones todavía no están claras.
  5. El economista Casey Mulligan documenta cambios extensos en los incentivos de los mercados laborales en su libro The Redistribution Recession. Argumenta que estos cambios han creado un enorme impuesto implícito a las rentas para los desempleados que esperan una oferta de empleo pagado.
  6. El inminente impago de la mayoría de los planes de pensiones, incluyendo la Seguridad Social, el estado social médico, estados, condados y ciudades de EEUU. El saber cómo se pagará la quiebra está creando una gran incertidumbre.
  7. La incertidumbre creada por la amenaza de impuestos a la riqueza y los rescates desde dentro, como se indica en una publicación del FMI.
  8. La supervisión de todas las transacciones financieras y los crecientes requisitos de información para los activos de inversores ricos.

Como decía Hayek, cuanto más planifica centralizadamente el estado, más difícil se hace que las personas planifiquen. El crecimiento económico no es algo que ocurra porque sí. Requiere ahorro. Requiere inversión y acumulación de capital. Y requiere el proceso real del mercado. No es una flor delicada, pero requiere cierto grado de estabilidad legal y derechos de propiedad. Y cuando te interpones en el camino de estas cosas, la acumulación de capital se detiene y la economía se estanca.


El artículo original se encuentra aquí.

 

[1] Hazlitt, Economics in One Lesson, capítulo 20. [La economía en una lección].

[2] Huerta de Soto, Money, Bank Credit, and Economic Cycles, Capítulo 3. [Dinero, crédito bancario y ciclos económicos]

Print Friendly, PDF & Email
Biblioteca Mises
Centro de documentación online
Contenido libre