El conflicto BDI-OV

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Ayer publiqué una taxonomía de las castas sociales en conflicto en los EE.UU. Esbocé cinco grupos (Brahmán, Dalit, Ilota, Optimate, Vaisya) en un lenguaje que era entre neutral y ligeramente negativo, con un poco de antropo-jerga para centrarlo en los valores personales, más que en los valores políticos.

Sin embargo, es bastante obvio donde yacen las divisiones políticas. Los demócratas son el partido de los Brahmanes, los Dalits y los Ilotas. Los republicanos son el partido de los Optimates y Vaisyas. Así, en lugar del conflicto estado azul-estado rojo, que utiliza colores sin sentido y realiza el promedio geográficamente de manera que hace borrosa la información, podemos hablar del “conflicto BDI-OV”.

Las excepciones a la definición de “Estado azul” como BDI, y “Estado rojo” como OV, son en muchos aspectos las mejores ilustraciones de este principio. Por ejemplo, no todos los afroamericanos y los hispanos son BDI – muchos son Vaisyas, con carreras y sistemas de valores muy similares a los del estereotipo del “Middle American” (el Mittelstand alemán, en el sentido de la palabra en 1930, es incluso mejor aproximación). Pero estos votantes, por supuesto, votan abrumadoramente por los demócratas – en otras palabras, votan en función de la raza en lugar de la casta. Como señala Steve Sailer, los intentos republicanos de capturar su voto han sido inútiles y probablemente son una pérdida de tiempo.

Hay una gran cantidad de puntos lingüísticos delicados en torno al conflicto BDI-OV. Como en cualquier contienda política, cada lado puede tener éxito sólo mediante aplastar al otro – capturar sus instituciones y la convertir a sus seguidores. Pero mantener este conflicto y sus predecesores dentro de los límites de la política democrática, y prevenir cualquier degeneración en combate real, ha sido una preocupación central de los intelectuales norteamericanos durante los últimos 200 años. Es obvio que no siempre han tenido éxito, lo que hace más intensa la preocupación.

Por lo tanto, tenemos tendencia a pensar en términos de eufemismos que ocultan el total y la naturaleza existencial de esta desagradable e inútil lucha, que yo desprecio con cada partícula de mi cuerpo. Una de las principales razones por las que empecé este blog es que no veo cómo puede terminar el conflicto BDI-OV hasta que muchas más personas estén dispuestas a hablar con franqueza acerca de lo que realmente está pasando. Cogernos de las manos en una expresión vana de “unidad” no va a hacer el trabajo – sobre todo porque algunos de los tropos más interesantes del conflicto son temas sobre los que, en mi opinión, ambas partes están profundamente alejados de la realidad.

En mi opinión este enfoque eufemístico a lo que pretende ser un conflicto de ideas e ideales, pero en realidad es un caso ordinario y bastante chabacano de violencia comunal, es inseparable del desastre de la democracia. Como observara Clausewitz, la guerra y la política son un continuo. La democracia representativa es una guerra civil limitada en la que los ejércitos se presentan, se cuentan sus números, pero no combaten realmente. Las facciones BDI y VO se abstienen – la mayoría de las veces- de incitar o participar en la guerra de plano, por una razón: no es del interés ni de un bando ni del otro. Si esto cambia alguna vez, van a lanzarse a las gargantas unos a otros como hutus y tutsis.

La democracia, como todas las convenciones de guerra limitada, es frágil. Es difícil de establecer y fácil de destruir. Una de mis principales preocupaciones es que creo que el ancla principal que evita que los EE.UU. degeneren en violencia real, es el dominio informativo del periodismo televisivo, radiofónico e impreso de carácter “responsable” de los últimos 75 años. Este sistema se está muriendo. Está siendo reemplazado por gente como Amanda Marcotte y Michelle Malkin. Y sus seguidores, si no ellas mismas personalmente, parecen tener acumulado un increíblemente puro odio de 24 quilates, como para diez o quince guerras civiles realmente jugosas.

Así que cuando la gente habla sobre abandonar la democracia, pueden significar una de dos cosas. Pueden significar “a la mierda, subámonos al ring de una vez”, o puede significar la abolición del conflicto en sí mismo, y el diseño de un sistema que se base en el imperio de la ley en lugar del triunfo o derrota política. La política democrática es el término medio entre estas opciones, y yo concuerdo con Hazlitt (William, no Henry, a pesar de que ambos molen) cuando se niega a aceptar el término medio entre el bien y el mal. Es por esto que me opongo a la democracia, a pesar de que hay muchas alternativas peores.

Excepto en circunstancias que todos los que estén leyendo esto considerarían desastrosas, el conflicto BDI-OV no puede terminar con la victoria de uno u otro lado. Esto debería ser razón suficiente para que cualquiera evitara tomar partido en nombre de cualquiera de las partes. Sin embargo, debido a que el conflicto es en el fondo un conflicto emocional, no una cuestión de hechos y cifras, debo explicar mi propia respuesta emocional al mismo.

El odio expresado por los BDI, o intelectuales de Estado azul, desde Noam Chomsky hasta Al Sharpton, tiene un peculiar tono despreciativo unido a un sentimiento de superioridad que son inmediatamente familiares a cualquier estudiante del siglo XX, y que me lleva – a pesar de mi educación brahmán – a situarme instintivamente con la facción OV. Estoy simplemente horrorizado por el odio hacia la Middle America que veo tan a menudo en San Francisco. Es puro veneno. Está a la altura de Streicher en su mejor momento. Si no logra generar violencia, es una consecuencia no de la tolerancia, sino de su docilidad de borregos.

Pero los VO, los de Estado rojo, no tienen instituciones intelectuales que valgan un comino, ya que las universidades anteriormente Optimates han sido capturadas por los brahmanes. La casta Optimate está desapareciendo, y la facción OV se está convirtiendo simplemente en facción V. Dado que los brahmanes tienden a ser a la vez más inteligentes y a estar mejor informados que los Vaisyas, hay una tendencia – que aumenta en lugar de disminuir – en la perspectiva VO a celebrar la ignorancia y la superstición. Puedes sacar al chico fuera de la biblioteca, pero no puedes sacar la biblioteca fuera del chico: en el fondo, todavía soy un brahmán.

Además, creo que las tácticas políticas perseguidos por el partido OV – es decir, los republicanos – han sido un fracaso espectacular hasta el punto del desastre autoinfligido. No me puedo imaginar un posible futuro en el que los republicanos realmente recapturen Washington – en contraposición a la en gran parte simbólica Casa Blanca – y si tal cosa llegara a suceder en realidad, creo que los resultados serían tan terribles que no estoy seguro de que pudiera seguir viviendo en los EE.UU..

Porque sabemos exactamente como es un régimen OV del siglo XX. Se parece a Hitler. También se parece a Pinochet, Franco, Salazar, Dollfuss, Verwoerd, Batista, Ian Smith, etc, etc. Hitler lo arruinó conmigo cuando asesinó a los Judios, pero creo que estas otras figuras de la “derecha” OV del siglo XX tienen reputaciones mucho peores de lo que se merecen. Sin embargo, no describiría sus regímenes como deseables o exitosos. Políticamente son un callejón sin salida.

Esta definición de “izquierda” como “BDI” y derecha como “OV” explica algunas cosas. Una de ellas es el tratamiento extrañamente dispar dado a los nazis y los comunistas. Si los EE.UU. alguna vez comenzaran a perseguir neo-comunistas de la forma en que el SPLC caza neonazis, harían a McCarthy parecer Nelson Rockefeller. Si los neo-nazis fueran tan influyentes como los neo-comunistas, San Francisco tendría un Albert-Speer-Strasse. Pero las violaciónes reales de derechos humanos cometidas por los comunistas del siglo XX fueron en todo caso superiores a los cometidos por todos los partidos fascistas juntos, por lo que la doctrina de los derechos humanos no puede explicar este enigma.

La respuesta es que, supuestamente, los comunistas eran “bien intencionados”, mientras que los nazis eran simplemente puro mal. Este pedazo de sofismas sin sentido no puede ser defendido por un minuto. Los nazis, por ejemplo, ganaron el 90% del voto en el plebiscito de Saarland de 1935, que fue administrado no por ellos sino por los franceses. Es sostenido generalmente por los historiadores que el nacionalsocialismo fue abrumadoramente apoyado por la gran mayoría de los alemanes desde al menos 1934 hasta 1938. La idea de que aquellos burgueses que hacían fila para animar a Hitler soltaban sonrisas siniestras como el Dr. Maligno es tan ahistórica como cualquiera puede deducir.

La verdadera causa del enigma nazi-comunista es implemente que la clase dirigente de hoy es Brahmán, escribe los libros de historia como siempre hacen los vencedores, y el régimen nazi era OV hasta la médula. Mientras que el comunismo se entiende mejor como una especie de deformada rama rusa de la coalición BDI. Por supuesto, el que las personas sean más propensas a sentirse horrorizadas por los crímenes de sus enemigos, y excusen o ignoren los crímenes de sus aliados simplemente está en la naturaleza humana.

La estructura actual del conflicto BDI-OV se remonta a los años 60, cuando los Vaisyas comenzaron a comprender que el New Deal no era, de hecho, un sistema que contara con ellos. La máquina de FDR, que por supuesto nos rige hasta hoy, fue construida en un grado sustancial a partir de las maquinarias políticas irlandesa-italiana-judías de los centros urbanos y sus homólogos agrarios. Es decir, que fue construida con los votos de Vaisyas que amaban la idea de un gobierno que estaba de su lado. Pero el New Deal en la práctica fue una operación Brahmán de arriba a abajo, al igual que sus sucesores las New Frontier y Great Society. Cuando esto comenzó a ser evidente, la “mayoría silenciosa” de Nixon, los “demócratas de Reagan”, etc, etc – en otras palabras, los blancos Vaisya – abandonaron el partido demócrata que sus antepasados habían apoyado durante generaciones. Fueron reemplazados por las florecientes castas Dalit e Ilota, y por Optimates cuyos hijos fueron educados como Brahmanes (en universidades capturados por la violencia BDI), creando la forma actual del conflicto.

Pero la palabra “Brahmán”, por supuesto, lleva aplicándose a la élite de Nueva Inglaterra desde hace bastante tiempo. En definitiva creo que como mejor se entiende el conflicto BDI-OV es como la encarnación contemporánea del mismo episodio volcánico en la cultura angloamericana que nos dio la Guerra Civil Inglesa, las Guerras Jacobitas, y la Guerra Civil Americana. En otras palabras, los Brahmanes son los Roundheads, mientras que los Optimates son los modernos Cavaliers. Las otras castas, pobres idiotas, tienden a ser meras comparsas no importa quién esté en el poder, o en que línea prediquen.


El escrito original, aquí.

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