Los flujos de capital y la Ley de Ricardo

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5857192202_92891fde1b_b.jpgComo candidato presidencial, Donald Trump prometió renegociar los acuerdos internacionales de comercio como el NAFTA y abandonar el TTP. Aunque las opiniones de Trump sobre comercio internacional sean oscuras, dos cosas parecen claras.

Una: Trump está a favor de acuerdos comerciales que detengan la emigración de fábricas de EEUU a otros países y aumenten las inversiones en EEUU. Argumenta que sus políticas darán a las empresas nacionales y extranjeras un incentivo para invertir capital en EEUU en lugar de en el exterior. En términos económicos, quiere aumentar los flujos netos de capital de EEUUU (flujos de entra de capital menos flujos de salida de capital).

Dos: Trump considera el déficit comercial de EEUU una pérdida para la economía de EEUU. Ve el déficit comercial de 502.300 millones de dólares en bienes y servicios en 2016 como un gasto que podría crear empleos en este país, gasto que se ha perdido para siempre.

Por qué Trump entiende mal el déficit comercial y los flujos de capitales

El déficit comercial significa que el resto del mundo nos envió 500.000 millones de dólares más en bienes y servicios de los que nosotros enviamos al resto del mundo. Consumimos 500.000 millones más de lo que producimos y vendemos en el exterior. A primera vista, esto parece una buena situación para EEUU.

Sin embargo, Trump se fija en los flujos de dólares, no en los bienes y servicios que se comercian. Conseguimos tener 500.000 millones en bienes y servicios, pero estos se van de EEUU. ¿Qué pasa con estos 500.000 millones?

Si los dólares permanecieran fuera de EEUU, eso significaría que estamos enviando al resto del mundo 500.000 millones de dólares que no nos ha costado casi nada producir, no se necesitan casi recursos para fabricar este dinero, y a cambio tenemos automóviles y ropa y alimentos cuya producción requiere una cantidad masiva de recursos. Aunque ese dinero no volviera nunca, estamos en el mejor extremo de esta situación. Estamos intercambiando algo que no nos cuesta nada y a cambio obtenemos bienes que son costosos de producir.

Pero la mayoría de las veces esto no ocurre. El dinero que sale del país no se queda fuera del país, vuelve en forma de flujos de entrada de capital (por ejemplo, empresas extranjeras construyen fábricas en EEUU o extranjeros nos prestan dinero para expandir nuestros negocios y construir nuevas viviendas). El gasto en importación no tiende a tener manos dólares en EEUU. Los extranjeros invierten su dinero en nuestro país.

No pueden ser las dos cosas

Advirtamos cómo las opiniones de Trump son contradictorias. Quiere acuerdos comerciales que aumenten los flujos netos de entrada de capitales y quiere reducir el déficit comercial. Sin embargo, reducir el déficit comercial disminuiría el flujo neto de capital. Si salen menos dólares del país debido a menores déficits comerciales entonces menos dólares vuelven al país como flujos de entrada de capital. No pueden ser las dos cosas. Si Trump consigue negociar acuerdos comerciales que llevan a mayores entradas de capital, esos acuerdos tenderán a aumentar el déficit comercial.

Entendiendo la ley de la ventaja comparativa de Ricardo

¿Pero qué pasa con esos librecambistas que critican las políticas proteccionistas de Trump aludiendo a la ley de la ventaja comparativa de Ricardo? Deberían tener mucho cuidado con sus ataques. Aunque es correcto decir que el libre comercio nos proporciona ganancias de de eficiencia debido a la especialización, uno de los supuesto subyacentes del argumento de la ventaja comparativa es que el capital no fluye a través de fronteras políticas internacionales.

Mises reconocía esto, diciendo: “Ricardo supone que no hay movilidad de capital ni mano de obra”, pero concluye que la ley de la ventaja comparativa sigue siendo válida porque “el estado de cosas es en buena parte el mismo que en tiempos de Ricardo”. Advirtamos que este artículo se escribió en 1943, pero no se publicó hasta 1990.

Sin embargo, en este momento el capital es móvil y si el capital fluye hacia el país, pasan más cosas que la ventaja comparativa. Es correcto decir que hay ganancias de eficiencia debido a la ventaja comparativa y que también hay beneficios por tener más flujos de entrada de capital. Si se quiere argumentar contra la postura de Trump, se debe afirmar también que sus políticas no aumentarán la cantidad de capital en EEUU o defender que el daño de sus políticas proteccionistas supera a las ganancias de la mayor acumulación de capital.

Por ejemplo, aunque no es el único asunto, un gran problema de la defensa de Trump de políticas proteccionistas para aumentar las entradas de capital es que importar capital para unos sectores tiende a llevar a la exportación de capital para otros. El aumento en los flujos de entrada de capital está correlacionado con mayores déficits comerciales. Esto causaría flujos de salida de capital en los sectores exportadores.

Cambiar la estructura comercial en un sector tenderá a afectar a otros sectores que se dediquen al comercio internacional. El capital entrará en el país para algunos sectores y saldrá de otros. No se puede concluir que la acumulación de capital en un sector de la economía debido a políticas proteccionistas sea un indicador de una acumulación general de capital. (Gottfried Haberler explica esto con más detalle en International Trade (pp. 273-278).

Quiero dejar claro que no estoy diciendo que Trump entienda la economía del comercio internacional ni estoy argumentando que las políticas proteccionistas de Trump lleven a crecimiento económico debido a un aumento en los flujos netos de entrada de capital en EEUU. Me limito a señalar que esta es la postura de Trump y a que referirse únicamente al argumento de la ventaja comparativa de Ricardo no termina la discusión.


El artículo original se encuentra aquí.

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