Un credo anarquista

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  • El anarquismo no es terrorismo ni violencia, y los anarquistas no apoyan, ni ayudan, ni simpatizan con terroristas o con los llamados movimientos de liberación nacional.
  • El anarquismo no significa irresponsabilidad, parasitismo, criminalidad, nihilismo o inmoralidad, sino que exige el máximo nivel de ética y responsabilidad personal.
  • El anarquismo no se opone a la organización. Los anarquistas sólo desean que todas las organizaciones sean voluntarias, y afirman que el orden social sólo existirá cuando sea así.
  • Los anarquistas son decididamente antiestatistas y no defienden “estados limitados” ni “estados de bienestar”.
  • Los anarquistas se oponen a toda coerción. La pobreza, el fanatismo, el sexismo y la degradación ambiental no se pueden superar con éxito a través del estado. Por tanto, los anarquistas se oponen a los impuestos, a la censura y a la llamada acción afirmativa y regulación gubernamental.
  • Los anarquistas no necesitan excusas o chivos expiatorios. La pobreza y la destrucción del ambiente no son causadas, en última instancia, por las transnacionales, el FMI, los EEUU, el “mundo desarrollado”, el imperialismo, la tecnología o cualquier otra figura diabólica, sino que están arraigadas en el poder de coerción. Solamente la abolición de la coerción permitirá superar estos problemas.
  • El anarquismo no postula ningún sistema económico en particular, y sólo desea que la economía sea no-coercitiva y formada a través de la organización voluntaria.
  • Los anarquistas no son utopistas o sectarios, sino que simpatizan con cualquier esfuerzo para disminuir el estatismo y la coerción, y para sustituir las relaciones autoritarias por voluntarias.

Traducido por William Gilmore en Anarcófago

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