El gobierno de Florida construyó un tren… y no le fue bien

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SunRail_train_leaving_Winter_Park_Station.JPGEl estado de Florida es conocido por muchas cosas: playas bonitas, titulares estrafalarios y ser el escenario de las absurdas gracias de las chicas de oro. En la fascinante historia de Florida, tal vez no haya figura más grande que la de Walt Disney, quien transformó un territorio pantanoso e indeseado en Disney World, transformando para siempre la Florida central de pantanos y tierras de cultivo en uno de los principales destinos de vacaciones del mundo. El ejemplo de Disney es una demostración increíble de lo que puede lograr un hombre con visión, ética de trabajo y un fuerte espíritu emprendedor.

Por desgracia demasiados políticos tienen todo tipo de grandes visiones, pero piensan que el poder político es un buen sustitutivo para las otras cualidades personales que poseía Disney. Igual que mosquitos, socavones y franquicias deportivas decepcionantes, Florida tiene demasiados políticos de ese estilo para su propio bien.

Un gran ejemplo de es SunRail, un tren tan malo que en realidad pierde dinero emitiendo billetes.

¿Cómo es eso?

La historia empieza hace décadas, cuando se expuso la idea de un tren que conectara Orlando con ciudades como Tampa y Miami por parte cargos públicos en todo el estado. Tanto los burócratas de Tallahassee como los políticos a nivel federal, estatal o local e incontables funcionarios estatales pidieron a una estrella el deseo de su propia versión del monorraíl de Disney World para jugar con él.

En 2000, los políticos de Florida consiguieron convencer a suficientes votantes de que algún otro pagaría el tren, consiguiendo una enmienda constitucional que obligaba a la construcción de líneas ferroviarias de alta velocidad conectando las grandes ciudades de Florida. Sin embargo, a medida que aparecían más detalles sobre los costes de los proyectos, los votantes derogaron la enmienda en 2004.

El sueño no tuvo que quedarse dormido durante mucho tiempo, ya que los responsables de los condados de  Orange, Volusia, Osceola y Seminole unieron fuerzas con el entonces gobernador Charlie Crist para seguir adelante con un proyecto menos ambicioso, un simple tren suburbano que conectaba a los mayores pueblos que componían el área metropolitana de Orlando.

El proyecto recibió un impulso gracias al paquete de estímulo de la administración Obama, que incluía 750 millones de dólares para nuevos proyectos ferroviarios. Aunque el sucesor de Crist, Rick Scott, vetó una nueva iniciativa legislativa dirigida a usar dólares de estímulo para ferrocarriles alta velocidad, aprobó el SunRail.

SunRail empezó a construirse en 2012 y se abrió al público en 2014. Por desgracia, el rendimiento del tren ha sido tan predecible como el final de un episodio de Phineas y Ferb.

Después del primer año del tren, el SunRail tenía un déficit de 27 millones de dólares, recaudando solo 7,2 millones de dólares. Por supuesto, no es inusual en proyectos a largo plazo perder dinero en el primer año. Por desgracia para SunRail, incluso su factor novedoso de “olor a nuevo tren” no bastó para conseguir los pasajeros que esperaba el gobierno, con un uso diario de menos de 3.700 personas (600 menos de las estimaciones proyectadas).

Las cosas no mejoraron en 2016, ya que el uso continuó bajando a la vista de los bajos precios de la gasolina. Entretanto el proyecto se había visto plagado de problemas técnicos y pérdidas de financiación federal para algunos de sus planes de expansión.

Para empeorar las cosas, un estudio reciente ha descubierto que el coste de SunRail de emitir y verificar los billetes es mayor que el ingreso de la venta de billetes. Como señala el Orlando Sentinel:

La segunda mitad del año pasado, el ingreso por billetes fue de 914.572$, mientras que los costes de los billetes fueron 932.690$. Como SunRail empezó a funcionar en 2014, el ingreso por billetes de aproximadamente 5,4 millones de dólares fue 147.872$ menor que los gastos en billetes.

Esto hace que ahora algunos políticos, incluyendo el alcalde de Orlando, Buddy Dyer, se pregunten si debería sencillamente dejar de cobrar por el tren.

Como es sabido, F.A. Hayek dijo:

La curiosa tarea de la economía es demostrar los hombres lo poco que realmente saben acerca de lo que imaginan que pueden diseñar.

En las décadas que llevaron a la construcción de SunRail, en lugar de tratar de averiguar dónde construir un tren o lo rápido que debería ir, deberían haberse preguntado por qué no había interés privado en dicho proyecto. Después de todo, el mercado ha dado a Orlando creaciones tan increíbles como un Hogwarts en la vida real, un parque de atracciones de tema bíblico y un bar hecho de hielo. Está claro que el mercado privado ha demostrado poder proporcionar a Florida central todo tipo de proyectos ambiciosos, pero un sistema ferroviario no fue uno de ellos. Así que los cargos públicos decidieron que eran más listos que el mercado.

Gracias a la gran visión de los políticos y a los incentivos financieros creados por el gobierno federal, el pueblo de Florida acaba de gastar cientos de millones en un tren que pierde dinero cobrando a clientes para usarlo. En el futuro, al expirar los incentivos públicos, SunRail tendrá que afrontar aumentar el precio los billetes, probablemente disminuyendo aún más su ya han decepcionante demanda, lo que probablemente disminuya los ingresos de publicidad de los que se suponía que el proyecto iba a depender. La otra alternativa, tal vez la más probable, es sencillamente trasladar los costes a los millones de habitantes de Florida que han rechazado el proyecto al rehusar usarlo.

Tal vez haya una razón por la que Walt Disney, que era un amante de los trenes, decidiera construir un parque de atracciones en Orlando el lugar de un ferrocarril suburbano.

Y tal vez deberíamos tener un poco más de simpatía la próxima vez que el hombre de Florida haga alguna locura, dado lo que el gobierno le ha hecho.


El artículo original se encuentra aquí.

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