Recordando a Oskar Morgenstern

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Esta semana celebramos el aniversario del nacimiento del economista de origen austriaco Oskar Morgenstern. Nacido el 24 de enero de 1902, murió el 23 de junio de 1987 con 75 años. Es conocido como el codesarrollador de la teoría moderna de juegos con John von Neumann en su libro de 1944, Teoría de juegos y comportamiento económico.

Morgenstern se había formado en la Universidad de Viena, estudiando con uno de los primeros líderes de la escuela austriaca de economía,  Friedrich von Wieser. Pero su principal mentor “austriaco” fue Hans Mayer, que reemplazó a Wieser tras la jubilación de este en 1923. (Hans Mayer fue el autor en 1932 de una monografía de 100 páginas que ofrecía una crítica “austriaca” de la teoría matemática del equilibrio general).

El primer libro de Morgenstern fue sobre Previsión económica (1928), en el que argumentaba que las predicciones precisas en el ámbito de la economía eran de por sí imposibles debido a las cualidades únicas de las ciencias sociales que derivan de que los seres humanos son hombres intencionales y pensantes cuyas mismas expectativas acerca del futuro pueden frustrar las proyecciones de los intentos del previsor acerca de su conducta prevista. Además, los acontecimientos en el ámbito humano tienen características suficientemente distintivas y únicas que muchas de las suposiciones de la teoría subyacente de probabilidad no podrían aplicarse fácilmente a la economía ni a los procesos del mercado.

Su libro de 1934 sobre Los límites de la política económica pretendía mostrar las dificultades propias de acción política debido a la complejidad de los acontecimientos interactivos del mercado, que se agrupan en secuencias temporales y causales que dificultan lo que podría gestionar y controlar con éxito el creador una política económica. También advertía acerca de quienes se aproximan a los asuntos políticos con sesgos ideológicos predeterminados que puedan influir en la lógica de los análisis y conclusiones de los creadores de políticas.

Poco después de la fundación del Instituto Austriaco para la Investigación del Ciclo Económico en 1928 bajo la dirección de un joven Friedrich A. Hayek, Morgenstern fue contratado como su ayudante. Morgenstern remplazó a Hayek como director del instituto cuando este aceptó un nombramiento en la London School of Economics en el otoño de 1931. Mantuvo este cargo hasta marzo de 1938. Morgenstern estaba realizando una gira de discursos en Estados Unidos cuando Austria fue invadida y anexionada por la Alemania nazi. Exiliado en Estados Unidos, acabó con un cargo en la Universidad de Princeton hasta su jubilación, momento en el que asumió un puesto de profesor en la Universidad de Nueva York (NYU).

Fue en ese puesto en la NYU como conocí a Morgenstern. De hecho, junto con Don Lavoie y Jack High recibí de Morgenstern su última clase en la NYU sobre la historia del pensamiento económico antes de que muriera de cáncer.

Me pareció una persona muy próxima y amistosa, que dedicó tiempo encantado a mis preguntas acerca de los “viejos tiempos de Viena” en los años de entreguerras y sus interacciones junto con los demás miembros de la Escuela Austriaca.

Hace unos pocos años, escribí una reseña del excelente libro de Robert Leonard, Von Neumann, Morgenstern and the Creation of Game Theory.

El libro presentaba un lado distinto de Morgenstern, basado en las investigaciones de Leonard, incluyendo las anotaciones en el diario privado de aquel. Encontramos a alguien algo envidioso y resentido con otros miembros de la Escuela Austriaca en ese periodo de entreguerras de las décadas de 1920 y 1930 y deseoso de colaborar con el gobierno de estilo fascista que gobernaba Austria después de la anexión del país en marzo de 1938 por los nazis. E indudablemente era el “socio menor” en el desarrollo de la teoría de juegos, encontrando a menudo difícil seguir las formulaciones y demostraciones matemáticas de von Neumann.

Un aspecto de sus raíces “austriacas” que mantuvo Morgenstern fue su sana sospecha acerca de los límites de las medias y agregados económicos como una buena aproximación a la comprensión de la dinámica de la influencia del dinero en el proceso del mercado. De hecho, siempre destacó la necesidad de análisis de procesos miroeconómicos de de “no neutralidad” del dinero sobre la estructura de precios y salarios relativos, márgenes de beneficio y potenciales mala asignaciones resultantes de capital y trabajo.

Así, por ejemplo, en su artículo de 1972 sobre “Trece puntos críticos en la teoría económica contemporánea”, insistía:

La concentración de agregados indiferenciados como, por ejemplo, la de la cantidad total de dinero, es un paso atrás hacia un mundo más primitivo de pensamiento. Va en contra de todo lo que debe hacerse (…)

Consideremos un aumento inflacionista, o cualquier aumento en la cantidad total de dinero. Si no se da ninguna explicación acerca de dónde se origina este dinero adicional, dónde s inyecta, con qué distintas magnitudes y cómo penetra (a través de qué vías y canales y a qué velocidad) en el cuerpo económico, se da muy poca información.

La misma suma total tendrá diferentes consecuencias si se inyecta a través de préstamos a consumidores o a través de préstamos a productores, a través del Departamento de Defensa o a través de subsidios de desempleo, etc. Dependiendo de la condición existente en la economía, cada punto de inyección producirá diferentes consecuencias para la misma cantidad agregada de dinero, de forma que el análisis monetario tendrá que combinarse con un análisis igualmente detallado de los flujos cambiantes de productos y servicios.


El artículo original se encuentra aquí.

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