Bin Laden e Hiroshima

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En su influyente Letter to America, ampliamente difundida en el mundo árabe pero censurada en la mayoría de medios occidentales, Osama Bin Ladden explicó los motivos ideológicos que, supuestamente, le llevaron a cometer los ataques terroristas del 11 de septiembre. Se trata de un documento altamente recomendable de leer ya que es esencial para entender las motivaciones de los terroristas islámicos.

En su Letter to America, Bin Laden enumera una serie de ataques americanos a territorios árabes (Palestina, Somalia, apoyo a Rusia en Chechenia, Líbano, sanciones que causaron la muerte a miles de iraquíes…) y defiende la tesis de que el mundo árabe tiene derecho a defenderse de ellos: “Tanto nuestra religión como nuestro intelecto nos dictan que los oprimidos tienen derecho a defenderse de los opresores. Bin Laden por tanto, enmarca los ataques terroristas dentro del concepto de la autodefensa.

Entonces Bin Laden, muy listo él, dice: “Entonces vosotros responderéis que todo lo anterior no justifica la agresión contra civiles, por crímenes que no cometieron y ofensas en las que no tuvieron parte” Correcto hasta ahí. Pero Bin Laden, como buen retórico que era, retuerce el argumento de una manera muy inteligente: “Este argumento contradice vuestra continua afirmación de que EEUU es la tierra de la libertad (…): Por tanto el pueblo americano es el que elige a sus gobernantes mediante el ejercicio de su libertad: una elección que parte de estar de acuerdo con sus políticas. Por tanto el pueblo americano ha elegido, consentido, y afirmado su apoyo a la opresión israelí de los palestinos, la ocupación y la usurpación de su tierra, y sus asesinatos continuos, torturas, castigo y expulsión de los palestinos. Aquí Bin Laden utiliza el argumento de que la responsabilidad de las elecciones de la mayoría recaen sobre todos los que participan en el juego democrático, tanto si votaron a favor o en contra, tanto si están de acuerdo con sus gobernantes como si no, y hace que este mismo argumento se vuelva en contra de aquellos que lo sostienen. Pero Bin Laden es colectivista, y no entiende, o no quiere entender, que un individuo que no ha dado su consentimiento a los actos de otro de ninguna manera es responsable ante esos actos.

Hace unas semanas publicamos en el Instituto Ron Paul un artículo titulado: Hiroshima, el crimen olvidado. Es curioso señalar que muchas personas, incluso entre los liberales actuales, siguen esgrimiendo argumentos colectivistas similares a los de Bin Laden, ya que señalan que el asesinato de miles de civiles inocentes en Hiroshima y Nagasaki está justificado porque “los japoneses habrían hecho lo mismo” o “porque los japoneses cometieron crímenes horribles contra los civiles chinos”. Este tipo de comentarios son los que sorprendentemente se vieron en la discusión de Facebook del artículo. Pero esta gente olvida que los civiles no son los mismos que sus gobernantes (¡cuánto menos en un gobierno no democrático como el Japón de la época!) y que los civiles que murieron en Hiroshima y Nagasaki no fueron los mismos que asesinaron y torturaron a otros civilesen en China. La decisión de lanzar las bombas nucleares, como señala el artículo, fue cosa de unos pocos politicos americanos, igual que la invasión de Irak, y no sería justo decir que cada ciudadano estadounidense debe responder ante ellas. Cada uno debe pagar individualmente por sus propios crímenes, no de forma colectiva.

¿O es que las personas que justifican Hiroshima y Nagasaki también justifican en terrorismo islámico? Si fueran consecuentes con sus propios argumentos, deberían.

Instituto Mises
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