El caso de la farmacia en Google

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GooglePharmEl sistema farmacéutico estadounidense es un aparato altamente controlado para restringir el acceso a medicinas muy necesitadas y violar los derechos que quienes quieren comprarlas. Esto es así desde hace mucho.

Grandes cantidades de esas medicinas que se debería permitir comprar a la gente a su libre albedrío se retiran del mercado. En su lugar, gente que sabe lo que necesita se ve obligada primero a ir a un médico (al que paga excesivamente un seguro), luego parte de la pasta pasa a los dependientes, excesivamente formados, en la farmacia. Se nos trata a todos como niños para sostener y financiar un sector lleno de embaucadores con batas blancas.

La Internet comercial en su primeros días (tal vez de 1998 a 2008) representaba una maravillosa alternativa a este aparato. Brotaron proveedores en todo el mundo para darnos lo que queríamos, eludiendo toda la cárcel de regulaciones públicas y monopolios privados que la gobiernan como alcaides de prisiones. ¡Sabes lo que necesitas, así que haz clic y cómpralo!

Así que la industria farmacéutica solicitó la ayuda del gobierno. Juntos, trabajaron para acabar con las “falsas” medicinas, en el sentido de que eluden las restricciones de las patentes y los monopolios de los fabricantes. En su opinión, no debe permitirse a la gente obtener determinadas medicinas sin aprobación del médico o si no toda una falsa industria podría derrumbarse. Así que tratan de agruparse e instituir un sistema medieval de gremios para la era digital.

Con los años, Google ha aceptado alguna publicidad de algunos de estos llamados elementos deshonestos. En un mercado libre, sería anunciantes perfectamente legítimos. Google no es ninguna garantía de la naturaleza exacta de los bienes y servicios de todos los que eligen anunciarse en su red. Tiene algún grado de interés en el control de calidad, por supuesto, pero si los clientes están comprando y contentos, ¿cuál podría ser el problema?

Por supuesto, el cártel médico, que pidió al Departamento de Justicia que interviniera. En el momento de escribir esto, Google asume que va a estar a remojo muy pronto. En un reciente informe a los accionistas dice que ha depositado quinientos millones de dólares de fianza ante la investigación del  Departamento de Justicia. Lo que se supone es que se va a hacer a Google responsable por permitir anuncios para no acudir a vendedores de medicinas en el mercado.

Hay tantas razones por lo que esto es incorrecto que me cuesta saber por dónde empezar. Pero empecemos por los precios farmacéuticos, que continúan por las nubes y que nos están llevando a una creciente presión hacia formas socialistas de repartir los costes. Utilizando Internet, hay decenas de miles de empresas que podrían empezar inmediatamente a distribuir medicinas de marca y también productos derivados por una fracción del precio hoy impuesto.

¿Por qué no permitírselo? Más en concreto, ¿por qué deberían dedicarse recursos públicos a asegurarse de que el precio de las medicinas se mantiene tan alto como sea posible? Si usted piensa que a los reguladores verdaderamente les preocupa el bienestar del consumidor (ja ja), solo esta acción debería enterrar esa idea.

¿Qué pasa con la alegación de que se están vendiendo medicinas falsificadas? Bueno, es seriamente dudoso que cualquier consumidor que esté comprando una medicina de una fuente en línea se vea defraudado: se entiende que la medicina en cuestión es más que probablemente un genérico. Los consumidores no tienen problema con esto, como sugieren las estanterías de genéricos en las droguerías. Lo que el gobierno quiere realmente decir con “falsificada” es que la medicina genérica se está produciendo antes de la expiración de la patente que infla los precios hasta 100 veces.

Todos tenemos historias que contar respecto de esto. Una crema que vale 100$ un día vale 5$ después de que la medicina entra en el mercado libre. Un aerosol nasal que vale 200$ repentinamente vale 10$ después de convertirse en parte del mercado. Y así sucesivamente. El término “falsificación” debería reservarse al fraude: no se aplica a productos que se lleva al mercado antes de que expire un embargo impuesto por el gobierno.

Pasa lo mismo con la idea de farmacias reales y falsas. Los dispensadores de medicamentos deberían ser empresas como cualquier otra, sujetos a la libre entrada y salida y gobernados por los principios de pérdidas y ganancias. Pero igual que pasa con la propia profesión médica, las farmacias quieren evitar ser tratadas como empresas comerciales. Por el contrario, quieren ser parte de un rígido cártel que gobierne quién entra y quién queda fuera.

La única forma de mantener un cártel es a través de las regulaciones del gobierno y en eso ha confiado el sector farmacéutico desde hace tiempo, en detrimento del bienestar del consumidor. El intento de echar abajo el libre mercado de anuncios de medicinas trata de proteger a un sector de la competencia y no tiene nada que ver en absoluto con proteger al consumidor.

No es casualidad que mucho del spam de Internet venga de empresas que pretendan vender medicinas que la gente no quiera necesariamente pedir a su doctor. Hay preocupaciones de privacidad. También hay un deseo perfectamente normal de evitar la vergüenza. Pero el gobierno no entiende nada de eso: debes confesarte a un doctor, debes mirar a los ojos al dependiente de la farmacia.

La gente generalmente echa la culpa los mercados de todo este spam, pero realmente deberían apuntar al gobierno por haber creados los mercados negro y gris para estas medicinas. Es esto lo que crea el incentivo para enviar billones de correos no solicitados en el mundo. Los spammers saben que el producto es valorado, pero sin mercados normales recurren a promociones globalizadas.

De hecho, por esto el Congreso declaró ilegal el spam. La ley antispam no tenía absolutamente nada que ver con mantener limpia la bandeja de entrada. Se trataba de proteger al monopolio médico frente a la competencia.

Finalmente, está el asunto muy serio de la supuesta responsabilidad de Google. Tal vez haya algún precedente de una revista o periódico responsable de las afirmaciones de sus anunciantes. Pero estoy bastante seguro de que nunca ha habido un caso en que las reclamaciones estuvieran siquiera cerca de este nivel. ¿Quinientos millones de dólares? Es una locura y un claro ejemplo de saqueo de bolsillos grandes por parte del gobierno.

La acusación es que Google ha desobedecido su propia política de asegurarse de que todo anunciante de medicinas haya pasado sus propias verificaciones internas. Pero esas verificaciones se instituyeron claramente bajo presión del gobierno, directa o indirecta así que ¿qué es esa alegación contra Google de que no las obedeció en ningún caso? No es sino un acoso para preservar los privilegios de un cártel muy poderoso.

La gente imagina que Estados Unidos tiene un libre mercado en las medicinas. Este caso en un ejemplo muy claro de cómo y en qué grado es completamente falso esto. Un mercado libre permite a cualquiera anunciar cualquier cosa a través de cualquier medio mutuamente acordado. Google está siendo investigado y acosado y multado solamente por hacer negocios de una forma que beneficia a la sociedad en su conjunto. Lo que el importa al gobierno es que hacer dichos negocios daña a uno de los clientes favoritos del estado.


Publicado el 17 de mayo de 2011. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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