La entrevista de The New Banner a Murray N. Rothbard

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[Publicado originalmente en The New Banner: A Fortnightly Libertarian Journal el 25 de febrero de 1972. Gracias a J. Michael Oliver (The New Libertarian: Anarcho-Capitalism) por enviarlo al Instituto Mises. Gracias también a W. Robert Black III, del New Banner Institute.]

 

Presentación

El Dr. Murray Rothbard, el principal teórico defensor actual del libertarismo, es un intelectual, profesor y autor de considerable reputación. Sin duda es uno de los pensadores más responsables de la formulación de la doctrina del anarcocapitalismo. Aun su trabajos se han realizado principalmente en el campo de la economía, sus escritos y actividades demuestran un rango mucho más amplio de pensamiento.

El Dr. Rothbard ha estudiado con el profesor Joseph Dorfman en la Universidad de Columbia  y el Dr. Ludwig von Mises en la Universidad de Nueva York. Hizo y licenciatura y posgrado en economía en la Universidad de Columbia. Ha enseñado en el City College de Nueva York y actualmente enseña en el Instituto Politécnico de Brooklyn.

Como autor, tienen numerosas obras en su haber, incluyendo su monumental tratado económico, El hombre, la economía y el estado; su secuela, Poder y mercado, un análisis de la intervención pública en el mercado; America’s Great DepressionThe Panic of 1819 y ¿Qué ha hecho el gobierno de nuestro dinero? Los artículos del Dr. Rothbard han aparecido en numeroso libros y revistas, incluyendo American Economic ReviewAmerican Political Science ReviewJournal of History and IdeasQuarterly Journal of EconomicsNew Individualist ReviewIntellectual Digest y el New York Times.

Entre sus logros principales en el estudio de la acción humana están: su revolucionaria teoría del monopolio, en la que demuestra que no puede haber monopolio en un mercado libre; su original análisis de patentes y derechos de autor y su refutación de numerosas falacias intervencionistas. Principalmente en su clásico El hombre, la economía y el estado, demuestra que “el funcionamiento del principio voluntario y del libre mercado llevan inexorablemente a la libertad, la prosperidad, la armonía, la eficiencia y el orden, mientras que la coacción y la intervención pública llevan inexorablemente a la hegemonía, el conflicto, la explotación del hombre por el hombre, la ineficiencia, la pobreza y el caos”.

Aparte de sus conocidos trabajos intelectuales, Murray Rothbard se ha implicado profundamente en las tareas diarias del movimiento libertario, como ser la punta de lanza del ataque a la actual congelación de precios estatales. También es el editor de Libertarian Forum, un boletín libertario mensual.

El Dr. Rothbard fue entrevistado en su casa en Nueva York el 13 de enero, por J. Michael Oliver y Donald C. Stone, de The New Banner.

Nota del editor ejecutivo: Al no haber conocido a Murray Rothbard antes de esta entrevista, solo conocía su lado investigador a través de sus escritos: no tenía idea del tipo de personalidad que iba a encontrarme. Donald Stone, editor del boletín libertario Pegasus y amigo de The New Banner, que me acompañó y ayudó en la entrevista, solo había conocido brevemente a Murray Rothbard en una ocasión hace un año. Por eso a ambos nos agradó descubrir que su gran reputación como investigador era igual a su jovialidad y franqueza como anfitrión y conversador. The New Banner confía en que con esta entrevista esté disponible para sus lectores una visión actualizada de la lucha libertaria del hombre que es hoy quizá el principal libertario.

New Banner: En el número 7 de la Ayn Rand Letter, Miss Rand amonesta a sus lectores: “No os unáis (…) a los hippies libertarios que subordinan la razón a los caprichos y sustituyen el capitalismo por el anarquismo”. ¿Cree que este comentario se dirige contra usted y otros defensores de las alternativas de libre mercado para instituciones públicas y creer que este comentario es acorde con el habitual principio de Miss Rand de “definir tus términos”?

Murray Rothbard: Bueno, es difícil de decir, porque se advierte que hay pocos hechos concretos en su explicación. Hay una expresión que abarca los “hippies libertarios” ¿Quiénes son? ¿Dónde están?

El movimiento que defiendo es un movimiento de libertarios que no sustituyen la razón por el capricho. Evidentemente ahora lo hacen algunos y estoy en contra de eso. Estoy a favor de la razón por encima del capricho. En lo que a mí respecta, y creo que también el resto del movimiento, somos anarcocapitalistas. En otras palabras, creemos que el capitalismo es la máxima expresión del anarquismo y el anarquismo es la máxima expresión del capitalismo. No solo son compatibles, sino que en realidad no puedes tener uno sin el otro. El verdadero anarquismo será capitalismo y el verdadero capitalismo será anarquismo.

Respecto de su comentario sobre definir tus términos, bueno evidentemente no. No creo en realidad que haya definido nunca el término “anarquismo”.

NB: ¿Ve un posible futuro para el retiradismo libertario o lo ve como un golpe contra un desarrollo político efectivo del movimiento?

MR: No pienso que sea un golpe, porque no va a haber muchos retiradistas. ¡Cuánta gente se va a retirar a su propia isla o atolón! Evidentemente, media docena de personas van allí, si lo hacen, y podría ser bueno para ellas. Les deseo lo mejor, pero yo personalmente no lo haría. ¡No me voy a ir a ninguna maldita isla o a ningún maldito atolón! Ja. Creo que la mayoría de los libertarios o la mayoría de los estadounidenses tampoco lo harían.

Esto podría ser una salida personal para estas personas concretas, pero difícilmente es una solución para mí o para cualquier otro que yo conozca. Y por tanto simplemente pienso que es interesante leer sobre eso, pero que son irrelevantes (por usar un término gastado) para mis preocupaciones o las del resto de la gente.

Incluso si fuera viable, incluso si el gobierno no tomara medidas severas sobre ello como un “riesgo para la navegación” o lo que fuera, cosa que hará sin duda, incluso si pudieran despegar, ¿quién va a ir allí?

Algunos de los retiradistas, por cierto, son muy malos filosóficamente. Puede que conozcan a ese tal Marshall que es el gran retiradista y líder nómada. Tiene su opinión de que para ser libre has de ser un nómada. En otras palabras, cualquier lazo con un lugar o carrera daña tu libertad. Creo que es un error filosófico dañino, que tiene demasiada gente.

NB: El pueblo estadounidense parece en general apoyar pasiva, si no activamente, la Fase II. Los conservadores están más preocupados por la ley y el orden que por la libertad económica; los liberales de izquierda están reclamando más, después de probar lo controles. El resto del país aparentemente se resigna a cualquier situación después de tanto doble lenguaje orwelliano. ¿Dónde deja esto al libertario? ¿Solo para la próxima generación?

MR: Bueno, no necesariamente, porque creo que lo que ha pasado es que se ha desarrollado un vacío de liderazgo en el país acerca de la Fase I y la Fase II. En otras palabras, los libertarios han sido los únicos que han estado contra las fases I y II desde el inicio y por principio. Algunos de los líderes sindicales están contra ellas porque no consiguen suficiente porción de la tarta. Evidentemente no están en contra por principios. Lo libertarios fueron los únicos que desde el mismo inicio establecieron esta postura y salieron públicamente y las atacaron. Sé que he dedicado una enorme cantidad de tiempo a atacarlas, debatiendo con Herb Stein y todo eso. Pero creo que es útil también estratégicamente, porque la Fase II va a desplomarse. Ya está resquebrajándose. Al resquebrajarse, los libertarios serán los únicos que tendrán un historial de oposición a ella. Creo que en cierto sentido podemos llenar el vacío. Esto podría ser bueno para el movimiento libertario. Al desplomarse las cosas, la gente empezará a buscar liderazgo en nosotros. “Bueno, he aquí estos tipos que han sido proféticos. Cuando todos lo apoyaban, ellos se dieron cuenta de que no iba a funcionar”.

NB: Algunos libertarios han recomendado actividades anti-voto durante las elecciones de 1972. ¿Está de acuerdo con esta táctica?

MR: Me interesa hablar de eso. Esta es la postura anarquista clásica, no cabe duda. La postura anarquista clásica es que nadie debería votar, porque si votas participas en el aparato estatal. Si votas deberías votarte a ti mismo, no creo que haya nada malo en esa táctica en el sentido de si hubiera realmente un movimiento en toda la nación, si, digamos, cinco millones de personas prometieran no votar. Creo que sería muy útil. Por otro lado, no creo que votar sea un problema real. No creo que sea inmoral votar, frente a la gente anti-voto.

Lysander Spooner, el santo patrón del anarquismo individualista, encontró un ataque muy eficaz contra esta idea. La cosa es que, si realmente crees que votando estás aprobando el estado, estás adoptando en realidad la postura del enemigo demócrata, por decirlo así, que dice que el estado es en realidad voluntario, porque las masas lo apoyan participando en las elecciones. En otras palabras, eres en realidad la otra cara de la moneda de apoyar la política de la democracia, de que la gente está realmente tras ella y de que es todo voluntario. Y así, la gente anti-voto está en realidad diciendo lo mismo.

No creo que sea verdad, porque, como decía Spooner, se pone a la gente en una posición coactiva. Está rodeada por un sistema coactivo: está rodeada por el estado. Sin embargo, el estado te da una alternativa limitada: no cabe duda del hecho de que la alternativa es limitada. Como se está en esta situación coactiva, no hay razón por la que no deba trata de usarse si se piensa que supone alguna diferencia para tu libertad o posesiones. Así que votar no se puede decir que sea una decisión moral, una decisión completamente voluntaria, por parte de la gente. No es una situación completamente voluntaria. Es una situación en la que estás rodeado por todo el estado, que no puedes votar que deje de existir. Por ejemplo, no podemos votar que deje de existir la presidencia (por desgracia, sería estupendo que pudiéramos), pero como no podemos, por qué no hacer uso del voto si supone alguna diferencia entre las dos personas. Y es casi inevitable que haya, por cierto, alguna diferencia, porque praxeológicamente o en un sentido de ley natural, cada dos personas y cada dos grupos de personas, estos serán al menos ligeramente diferentes. Así que, en ese caso, por qué no hacer uso de él. No veo que sea inmoral participar en las elecciones, siempre que vayas con los ojos abiertos, siempre que no pienses que Nixon o Muskie sea el mayor libertario desde Richar Cobden, que es lo que, por supuesto, mucha gente se dice antes de ir y votar.

La segunda parte de mi respuesta es que no creo que votar sea realmente la cuestión. En realidad, no me importa si la gente vota o no. Para mí, lo importante es a quién apoyas. ¿Quién esperas que gane las elecciones?  Puedes ser un no votante y decir: “No quiero aprobar el estado” y no votar, pero en la noche de las elecciones a quién esperas que el resto de los votantes, el resto de los ingenuos que están por ahí votando, a quién esperas que elijan. Y es importante porque creo que hay una diferencia. Por desgracia, la presidencia es de extrema importancia. Estará dirigiendo enormemente nuestras vidas durante cuatro años. Así que no veo ninguna razón por la que debamos apoyar o atacar a un candidato más que a otro. En realidad no estoy de acuerdo en absoluto con la postura de no votar en ese sentido, porque el no votante no solo dice que no deberíamos votar: también dice que no deberíamos apoyar a nadie. Robert LeFevre, uno de los portavoces de la postura de no votar, tendrá en el fondo de su corazón en las noches de las elecciones algún tipo de preferencia en absoluto con respecto a los votos. ¿Gritará ligeramente o gruñirá más según quién gane? No veo cómo alguien podría dejar de tener una preferencia, porque nos afectará a todos.

NB: ¿Qué otras actividades considera apropiadas para los libertarios durante las elecciones?

MR: Bueno, como he tratado de indicar, apoyar candidatos. Creo que habrá dos grupos principales de libertarios este año. Un grupo será el de los no votantes. El otro será el grupo Echar a Nixon, del cual soy un miembro entusiasta. Casi tengo la postura de cualquiera menos Nixon. ¡Echarlo! ¡Castigarlo! ¡Aplastarlo! Retirarlo a la vida privada que tanto merece. ¡Que se vaya! Creo que hay todo tipo de razones por las que, si quieres buscarlas, Nixon debería ser expulsado.

No apoyo a Ashbrook, pero creo que es muy interesante, porque hay una posibilidad de que los extremistas en el campo conservador esperen que Ashbrook en una candidatura de un quinto partido en las elecciones generales, lo que es algo importante. Porque si se presenta en Ohio, California, etc., puede afectar a Nixon consiguiendo simplemente el 10% del voto conservador. Es decir, si tiene los redaños para presentarse a unas elecciones generales.

NB: Al principio, su boletín, Libertarian Forum, estuvo coeditado por Karl Hess. Luego lo ha abandonado. ¿Qué diferencias ideológicas llevaron a este divorcio?

MR: Para empezar, no era el editor, era el editor de Washington, lo que significaba que escribía una columna. No tenía nada que ver con la política editorial del boletín. El divorcio concreto se produjo cuando hice un ataque muy tangencial contra los Panteras Negras. Le molesto mucho esto. Pensó, uno, que era algo terrible atacar a los Panteras y, dos, como su nombre estaba en la cabecera, los Panteras podrían pensar que era parte del partido que les atacaba. Creía en ese momento que era muy importante trabajar con los Panteras. Considero a los Panteras un grupo de vándalos y no veo ninguna razón para apoyarles, ya sea con respecto a cualquier actividad delictiva en la que participen o a su programa de desayuno gratis. Usted ya sabe que el Ejército de Salvación ha estado dando desayunos durante muchos años y no veo nada particularmente revolucionario en ello. En todo caso, en ese momento él estaba muy comprometido con los Panteras y ese fue realmente el divorcio.

Pero más profundo que eso es el hecho de que Karl después de haber sido un anarcocapitalista durante algún tiempo pasó a convertirse en un anarcocomunista o anarcosindicalista. Realmente no veo ninguna base de colaboración entre los dos grupos, porque aunque ambos estemos contra el estado, ellos crearían muy pronto otro estado. No creo que puedas ser un anarcocomunista o un anarcosindicalista. Sabes que si la comuna dirige todo y decide todo, ya sea una comuna de barrio o una comuna de un gran país, realmente no importa en este caso, alguien tiene que tomar las decisiones comunales. No me puedes decir que habrá democracia participativa y que todos van a participar por igual. Evidentemente va a ser un grupo pequeño, el consejo oficiador o el consejo administrativo estadístico o como quiera que vaya a ser, va a ser el mismo maldito grupo que tome decisiones para todos. En otras palabras, va a ser una decisión coactiva para la propiedad colectiva. Habrá de nuevo otro estado, hasta donde puedo ver. Así que realmente no puedo ver ninguna base para la colaboración. Eso es realmente parte de un análisis más amplio de la postura comunista frente a la individualista.

Verá, yo fui una de las personas que generó la idea de una alianza con la Nueva Izquierda. Pero no pensaba en estos términos. No pensaba en una alianza con la Nueva Izquierda para vivir en comunas con los Panteras Negras.. Pensaba en ella como colaborar con la Nueva Izquierda en acciones contra el reclutamiento o en oposición a la guerra. Concebía una alianza más política que ideológica. Aunque estamos ambos en contra del reclutamiento, unamos las manifestaciones para atacarlo o algo así.  Es algo completamente distinto.

Por cierto que esto ha sido un problema para los libertarios durante mucho tiempo. Tanto en los viejos tiempos cuando se aliaban con la derecho como ahora que tienden a ser aliados de la izquierda. Empiezas aliándote con un grupo enseguida te encuentras siendo parte del grupo. En otras palabras, la alianza se esfuma. Empiezan con la idea de trabajar con los conservadores o los radicales para objetivos concretos y empiezan de alguna forma a pasar todo su tiempo con esta gente y acaban siendo conservadores o radicales. El objetivo libertario desaparece y los medios se convierten en fines. Es un problema muy difícil, porque no quieres ser sectario y no tener nada que ver con nadie. Así nunca vas a tener éxito. Creo que una de las respuestas a esto es tener un grupo libertario que sea suficientemente fuerte como para reforzar el libertarismo de nuestros miembros.

NB: David Nolan está formando un Partido Libertario. Sus miembros han mostrado interés en nominarle a usted como candidato presidencial en 1972. ¿Cuál es su respuesta a esta iniciativa?

MR: Ja, ja, ja (risas prolongadas). Realmente no creo, por muy encantadores que sean los terceros partidos, si un partido libertario en esta fase de evolución no es algo temerario. Aún no hay muchos libertarios. No hay dinero, no hay gente, no hay nada. Quizá acabemos teniendo un partido político libertario.

NB: ¿Cuál sería el propósito de un partido libertario?

MR: Creo que si hubiera un partido libertario (y no quiero que hacer que parezca algo realista en este momento), si hubiera alguna vez un partido libertario fuerte podría hacer varias cosas. Tácticamente, podría haber un equilibrio de poder. Sería incluso mejor como arma educativa. Si tuviésemos diez tipos en el Congreso, digamos, cada uno de ellos defendiendo propósitos libertarios como votar contra el presupuesto, etc., creo que sería muy útil.

También tenemos un problema de largo alcance que ninguno de nosotros se ha planteado realmente. Que es: ¿cómo establecemos finalmente una sociedad libertaria? Evidentemente las ideas son la clave. Primero has de persuadir a mucha gente para que sea anarquista, anarcocapitalista. ¿Pero luego qué? ¿Cuál es el siguiente paso? Indudablemente no necesitas convencer a la mayoría de la gente, porque la mayoría seguirá lo que ocurra. Evidentemente has de tener una gran minoría. ¿Cómo implantamos luego esto? Este es el problema del poder. Como he expresado en otros lugares, el gobierno no va a renunciar. No vamos a tener una situación en la que Nixon lea La acción humana, La rebelión de Atlas o El hombre, la economía y el estado y diga: “Por Dios, tienen razón. ¡Renuncio!” No niego la posibilidad filosófica de que esto pueda ocurrir, pero estratégicamente, en la escala de probabilidades, esta es muy baja. Como dicen los marxistas, ninguna clase dirigente ha entregado nunca voluntariamente su poder. Ha habido un esfuerzo de tratar el problema de cómo quitarnos a estos tipos de nuestras espaldas. Así que, si realmente tuviésemos un grupo dedicado en el Congreso o el senado, podríamos empezar a votar en contra de medidas o lo que sea. Pero no creo que sea la única vía. Creo que quizá habrá desobediencia civil cuando la gente empiece a no pagar impuestos o algo así. Si lo piensas, hay bastantes posibles alternativas para desmantelar el estado. Está la revolución violenta, esta la desobediencia civil no violenta y está el método de la acción política. No sé cuál de estos tendrá éxito Realmente es una cuestión táctica que no puedes en realidad predecir por adelantado, me parece que sería insensato renunciar a cualquiera de estas alternativas.

Corresponde a la gente llegar a una especie de perspectiva estratégica para desmantelar el estado. Por ejemplo, Bob LeFevre concluye de algún modo que es casi imposible deshacerse del estado (desde su propio punto de vista). Está contra la revolución violenta. Bueno, es una postura muy respetable. Está también contra el voto, está en contra de los partidos políticos, así que realmente se hace muy difícil ver cómo se puede llegar al estado en absoluto con este tipo de proceder. No veo por qué deberíamos renunciar a algo como los partidos políticos. Podría ser un camino que acabe desmantelando el estado o ayude a desmantelarlo.

NB: En el número de febrero de 1971 de Libertarian Forum usted declaraba que el movimiento estaba “despegando”. Con la perspectiva del pasado año, ¿cambiaría de opinión?

MR: No, creo que esté despegando. Está creciendo muy rápidamente y está consiguiendo mucha publicidad, lo que es importante. La reciente Conferencia de Nueva York tuvo mucho éxito en muchos sentidos. Seguimos en bastante buena forma. Particularmente, no sé a dónde ir desde aquí. Me gustaría ver más pensamiento estratégico por parte del movimiento sobre qué hacer a continuación. Por ejemplo, ¿debería haber algún esfuerzo organizativo, y, si es así, cuál? Ese tipo de cosas.

NB: ¿Ve algo sensato en anarcocapitalistas que se alían con la actual Nueva Izquierda?

MR: No hay Nueva Izquierda actual. La Nueva Izquierda en realidad está extinta, ya no existe ese animal. Una de las razones que me gustaban de la Nueva Izquierda en el pasado, a mediados de los 60, era que había un montón de elementos libertarios en ella. No solo estaba la oposición a la guerra y el reclutamiento forzoso, sino también la oposición a la burocracia, el gobierno central y todo eso. Pero todo eso parece haber desaparecido. En realidad hoy no hay nada en absoluto en la Nueva Izquierda actual.

NB: ¿Por qué piensa que la Nueva Izquierda nunca apoyó sólidamente el movimiento contra el reclutamiento? Parecen haber sido más antibelicistas, pero sin que les preocupara ir contra el reclutamiento.

MR: Estaban contra el reclutamiento, pero, como dice, realmente no les preocupaba mucho. En realidad no estaban en contra. Estaban a favor del reclutamiento forzoso de la República Popular, cuando se establece la República Popular. Recuerdo cuando Castro llegó al poder en 1959. Muchos seguidores sinceros de Castro dijeron que algo bueno de Castro fue que había abolido el servicio militar. Por supuesto que sí, pero un par de años después estaba de vuelta. Así que ya ve, estaban en contra de un reclutamiento por un gobierno reaccionario, pero no por un gobierno popular. Ja, ja.

NB: ¿Está de acuerdo con la propuesta de que los libertarios olviden sus diferencias filosóficas para conseguir un frente unido?

MR: No creo que se pueda responder rotundamente a esa pregunta. No estoy de acuerdo con la idea sectaria de que tienes que estar de acuerdo con todo antes de poder actuar sobre algo. En otras palabras, que tengas que estar de acuerdo en que A es A, libre voluntad, arte moderno o lo que sea. No acepto eso, no es realista. Po otro lado, decir simplemente que te unirás a cualquier cosa si estás de acuerdo en “atacar al Estado”, en un par de lemas, es también muy peligroso. Depende del objetivo de tu acción o actividad. Si te dedicas a una especie de actividad ad hoc, como una manifestación contra el servicio militar, no veo nada malo en tener portavoces o actividad común con toda la gente contra el reclutamiento, independientemente de sus planteamientos originales. Si vas a tener una organización libertaria llevando a cabo todo tipo de actividades, conferencias, revistas y todo eso, querrás tener un acuerdo mucho más completo.

Por supuesto, en el movimiento libertario hay un espectro muy amplio, que creo que afortunadamente se está reduciendo. Creo que estamos llegando a una situación en la que la llamada extrema izquierda y la llamada extrema derecha se están añejando en una postura central, que nos da más base para la cooperación. El grupo “rip off Amerika” está empezando a calmarse y los randianos están empezando a ser más prudentes con la constitución, los Padres Fundadores y la política exterior estadounidense. Así que creo que hay ahora más acuerdo que hace unos años.

NB: Con respecto al actual debate entre usted y los friedmanitas, David Friedman ha hecho una acusación. Le ha acusado de no haber leído lo que ha escrito su padre, Milton Friedman, citándole mal o fuera de contexto lo que ha leído y además le ha acusado de ser un economista mediocre que está celoso de toda la atención que recibe Milton. ¿Algún comentario?

MR: Ja, ja, ja.

Respecto de citar mal, por supuesto, siempre se puede decir que nadie ha leído completamente toda la obra de otro.

No creo que, por ejemplo, Milton sepa nada acerca de la Escuela Austriaca. Evidentemente, Milton es más un experto en sus propios escritos que nadie. Respecto de estar celoso de la atención es como decir que estoy celoso de Keynes o Galbraith. Déjeme decirlo así: creo que están consiguiendo más atención de la que merecen. Me parece que Galbraith tiene mucha más atención de la que merece y creo que pasa lo mismo con Milton.

Pero también creo que está muy claro que no hay que ser un experto en los escritos de Friedman para darse cuenta de que Milton está a favor del control absoluto de la oferta monetaria por parte del estado, que está a favor de un aumento del 3% o 4% en la oferta monetaria (los números cambian constantemente) por parte del estado cada año, que está a favor de un impuesto negativo de la renta que es esencialmente una renta anual garantizada por el estado y que está a favor de un plan de cheques que llevaría al estado a controlar sólidamente el sistema educativo. Estas cosas son bastante obvias: no son ningún secreto. Creo que está bastante claro que Friedman es un estatista. Quiero decir, si estás a favor de que el estado controle la oferta monetaria, controle el sistema educativo y una renta anual garantizada, es así. No se puede decir mucho más. El hecho de que los friedmanitas estén en contra de los controles de precios está muy bien y lo alabo, pero los aspectos fundamentales del estado permanecen. El estado sigue dirigiendo los altos destinos de la economía.

Hay un problema con los friedmanitas: no tienen teoría política de la naturaleza del estado. Piensan del estado, y esto es verdad en Milton y todo el grupo hasta donde puedo ver, como otro instrumento social. En otras palabras, el mercado está ahí fuera y luego está el estado, que es otra organización vecinal amistosa. Tú decides qué cosa, qué actividad debería ser privada y qué debería ser estado a partir de una aproximación ad hoc de tipo utilitarista. “Bueno, veamos, pongamos esto en una computadora. Veremos que el mercado normalmente gana, que el mercado normalmente es mejor”. Así que la mayor parte de las veces se posicionan a favor del mercado en cosas como control de precios o regulaciones públicas, pero en realidad piensan en el estado como otro instrumento social. Así que cuando se ponen a favor del estado, lo hacen con todo. En otras palabras, no hay limitación. Bueno, dicen, el estado hará esto. El estado dirigirá el sistema educativo y lo que resulte ser un pretexto. Así que alimentan la cosa: tendremos controles por un tiempo y luego desaparecerán, no importa de todos modos. Ya vez, realmente piensan que pueden comunicar friedmanismo, digamos, con solo educar a Nixon. Lo que he dicho antes en broma acerca de Nixon leyendo La rebelión de Atlas y convirtiéndose. Ese es en realidad el tipo de teoría del cambio social que tienen los friedmanitas. Ves al presidente de vez en cuando, hablas con él y le convences de que no debería haber controles de precios, debería eliminarse la ICC o lo que sea, y este va y lo hace. Pero las cosas no funcionan así. No se dan cuenta de que el estado es esencialmente una banda de ladrones y saqueadores. Que están explotando al pueblo, que tienen todo un aparato burocrático de explotación y que simplemente no van a renunciar a él. En otras palabras, aquí está todo el problema del poder que implicado que los friedmanitas rechazan ver. No se dan cuenta de que el estado no es un instrumento social. Es una organización perjudicial que es hostil a la sociedad, saqueándola, que debe limitarse, mermarse, reducirse y ojalá acabe eliminándose. No tienen idea en absoluto de eso. Solo piensan en él como otro tipo de tienda de alimentación amistosa en la esquina que utilizas o no.

NB: El presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, dijo recientemente que expandiría la oferta monetaria a un ritmo que asegure una expansión “vigorosa” de la economía de EE. UU.. Al mismo tiempo, la Comisión de Precios permitirá solo aumentos limitados de precios. ¿Cuál piensa que será el resultado de estas políticas?

MR: El resultado neto será mucha más inflación, con mercados negros y gente perdiendo. Aquella gente que no haya obtenido músculo político en la Comisión de Precios o el Consejo de Pagos no conseguirá sus aumentos, mientras que quiénes sí lo tengan lo conseguirán.

Se producirá todo tipo de situaciones monstruosas. Por ejemplo, un declive en la calidad. Descubriremos que habrá más aire en el Baby Ruth, aunque de todas formas no se podrá encontrar el Baby Ruth. Habrá menos chocolate en el chocolate. No hay forma de que el estado evite esto, por supuesto. Y es muy dañino para el público.

Y la raíz real de la inflación, que es la oferta monetaria, bueno, el grifo se ha abierto. Es una desgracia, pero mucha gente, incluidos conservadores e incluso libertarios, han sido grandes seguidores de A.F. Burns. Nunca lo he entendido. Siempre ha sido un inflacionista, una estatista y un pragmático.

NB: Se supone que Nixon impulsará un impuesto del valor añadido (IVA), algo que probablemente revele pronto. ¿Cuáles serían los resultados de un impuesto así?

MR: Bueno, es un impuesto nacional a las ventas. Es algo que no se ha planteado aún. Creo que Chodorov dijo que el principio de los impuestos es que el gobierno siempre usa el mismo principio que el bandolero: atrápalos donde estén, si se mueve, ¡grávalo! Si puede encontrar algo que aún no se haya gravado, bueno, ponle un impuesto. El IVA es un nuevo artilugio que no se ha impuesto todavía en Estados Unidos.

El impuesto de la renta está evidentemente llegando a un límite crítico. Sería difícil que lo aumentaran. El impuesto a la propiedad está afortunadamente yéndose por la borda. Y con todo el asunto de la educación, bueno, necesitan un nuevo impuesto para financiarla. Es un impuesto a las ventas, así que gravaría más a los pobres que a los ricos. Además, es un impuesto oculto, que la gente no percibe. Es un impuesto del valor añadido que paga cada fabricante al irse pasando.

También daña las ventas. Si un producto se hace en 8 pasos, si se vende 8 veces antes de llegar al consumidor, va a verse gravado el doble de veces que si se vende 4 veces. Esto restringe lo que los austriacos llaman “el proceso más largo de producción”, que dañará en buena medida la inversión de capital. Por cierto, que solo los austriacos se han ocupado de todo este tema del periodo de producción. También provocará integración vertical (fusiones) que el gobierno afirma que es monopolista. Si las cosas se venden, significa que pagas un impuesto extra, pero si las dos empresas se fusionan no tienen que pagar ningún impuesto en esa fase. Así que estimulará las fusiones.

NB: A la vista se su anterior historial de predicciones acertadas, ¿cuál será la naturaleza de la Fase III?

MR: No creo ser un buen pronosticador. Por cierto, que está en la naturaleza de la teoría económica austriaca que el economista no puede realmente predecir perfectamente en absoluto. No estoy seguro de la Fase III. Mucho depende de si Nixon es reelegido o no. Como en todos los casos de intervención pública, se presentan dos alternativas mientras el sol se pone por el oeste, mientras la Fase II empieza a desmoronarse, como ya está pasando.

Ya el Consejo de Pagos ha concedido aumentos a algunos grupos y los ha negado a otros. Así que, a medida que esto se haga cada vez menos operativo el gobierno tendrá que afrontar la cuestión: o eliminamos todo y volvemos al mercado libre o reforzamos los controles, tomamos a la gente que realmente cree en ello, tomamos a Galbraith en lugar de a Stein y tenemos un programa riguroso. Pueden pasar ambas cosas. ¿Quién sabe qué va a hacer Nixon? En todo caso, no puedes decir de un día para otro qué va a hacer Nixon. El verano del pasado año, Nixon es igualmente probable a priori que Nixon hubiera lanzado la bomba en China o que llegara a un acuerdo con ella. No hay forma de predecir que vía tomará.

Hay una situación curiosa en la que los economistas a cargo de la Fase II están casi exclusivamente en contra de ella. Todos dicen: “Bueno, por supuesto estamos en contra del control de precios y a favor del mercado libre, pero tenemos que hacer esto de todos modos”. En este tipo de situación contradictoria, ¿quién sabe qué van a hacer?

NB: En febrero de 1971, el senador Mark Hatfield hizo algunos comentarios interesantes, pero vagos, alabando su libro Poder y mercado. ¿Ha tenido algún contacto con el senador con respecto a su ostensible simpatía por el libertarismo?

MR: Solo he estado personalmente una vez con el senador, en el verano de 1969. En ese momento estaba muy cerca del libertarismo y decía que se había comprometido con la causa del libertarismo. Ahora, he tenido un par de contactos con él desde entonces por correo. Pero evidentemente su historial de votaciones no es particularmente libertario. Es muy bueno en política exterior y servicio militar, pero no demasiado bueno en otras cosas.

Parece entenderlo. También creo que un miembro del personal de Hatfield  es un anarquista que fue convertido por el libro de Tannehill (eso es lo que he oído).

NB: Sé que usted ha escrito dos obras más que todavía están inéditas: Ethics of Liberty y The Betrayal of the American Right.

MR: The Betrayal of the American Right no es en realidad un libro importante. Es algo bastante agradable. Es bastante corto. Es una especie de combinación de historia personal y general de la derecha desde Mencken y Nock en los Veinte hasta el periodo de la Segunda Guerra Mundial y hasta el presente. No se va a publicar de momento, porque a Ramparts Press, que se suponía que iba a publicarlo originalmente, no le gustó y ahora se ha convertido en texto académico. Ahora mismo la idea es que vayan a aparecer con textos de la Vieja Derecha, como Mencken y Nock y escogeré los textos y haré el prólogo. Así que, respecto de ese libro, después del que hagamos el texto, imagino que buscaré un editor para el Betrayal of the American Right original.

El libro de ética solo se ha acabado parcialmente, así que tiene ese problema.

Ahora mismo estoy trabajando en un libro sobre libertarismo para MacMillan. El título provisional es Por una nueva libertad. Será una especie de libro general. Es un libro bastante difícil de escribir, porque no puede ser tan intelectual como me gustaría y por otro lado no puede orientarse demasiado hacia las masas. Así que tengo que tener cuidado. He empezado con una descripción del movimiento, explicando quién está en él, su espectro y luego continúo con la filosofía del movimiento, el núcleo central de la filosofía libertaria. Luego continúo con las aplicaciones de esa filosofía. Acabó de terminar el capítulo sobre educación y luego me ocuparé del bienestar. Después de acabar eso, empezaré a trabajar en el libro de ética, que en realidad es mi favorito. Hasta ahora he escrito en Poder y Mercado, etc. acerca de los aspectos praxeológicos y “libres de valores” de la libertad y realmente no me he ocupado de la postura ética en papel. Una cosa que encuentro interesante es que voy a tratar de deducir la ética como hago con la economía desde una situación de Robinsón y Viernes, una filosofía política Robinsón. Veré lo que ocurre cuando Robinsón y Viernes se dedican al comercio voluntario e intercambian, frente a la coacción y luego entraré en todo el tema de la coacción frente a la libertad.

También tengo otro libro que es algo a muy largo plazo, que es la historia de Estados Unidos. De eso he escrito hasta la Constitución. Será la historia de Estados desde un punto de vista libertario. Es muy difícil escribir eso, porque la verdad es que no conocemos qué ha pasado, se han enterrado muchos hechos. Las historias ortodoxas no dan muchos hechos, muchos hechos simplemente han desparecido.

NB: ¿Pretende ser un libro de texto?

MR: No, en realidad no. Es solo una historia libertaria de Estados Unidos. Podría usarse como libro de texto, espero. Ya sabe, El hombre, la economía y le estado se suponía originalmente que iba a ser un libro de texto y acabó siendo un tratado gigantesco. Creo que podría pasar lo mismo.

NB: Dr. Rothbard, en nombre de nuestros lectores y nuestro personal, me gustaría agradecerle esta entrevista tan instructiva.

MR: Muchas gracias a vosotros.


Publicado originalmente el 6 de diciembre de 2014. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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