La peor de todas las políticas monetarias

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I. La expansión monetaria sigue adelante

En los análisis monetarios, el balance del sector bancario comercial se mantiene normalmente separado del balance de la reserva Federal de EEUU (Fed). Sin embargo, combinar los dos balances podría ser mucho más informativo.

Primero, sumar los volúmenes de negocio de los bancos comerciales y la Fed da una idea (mucho) mejor de la expansión del sector monetario en su conjunto con el tiempo, especialmente en tiempos de “crisis” financiera y económica.

Segundo, esa agregación revela que, en tiempo de crisis, el banco central inconfundiblemente pone por delante el interés del sector bancario con su política dirigida a “restaurar la salud del sistema bancario”.

La expansión del balance de la Fed desde el fin de 2008 en adelante no solo ha ayudado a impedir que el sector bancario se encoja: ha hecho que siga adelante la expansión del sistema monetario, como demuestra el siguiente gráfico:

La Fed ha expandido su balance proporcionando crédito adicional al sistema bancario comercial y comprando bonos (públicos e hipotecarios) a bancos y no-bancos. Como consecuencia, el balance combinado de los bancos comerciales y la Fed aumentó a un máximo récord de cerca del 115% del PIB en el último trimestre de 2011.

II. El aumento en las existencias de pagos

La expansión del balance agregado de los bancos comerciales y la Fed se ha visto acompañada por un aumento en las existencias de pagos en forma de M1. Ha aumento en un 58% de agosto de 2008 a febrero de 2012.

Dentro del M1, los depósitos a la vista aumentaron de 314.000 millones a 772.000 millones de dólares, un aumento del 146%. El aumento en los medios de pago puede deberse en parte a los tipos de interés extraordinariamente bajos (es decir, a los costes de oportunidad extraordinariamente bajos de las tenencia de dinero).

Sin embargo, también puede deberse a las compras de bonos de la Fed a los llamados no-bancos (por ejemplo, familias privadas, fondos de pensiones y empresas de seguros). Bajo dichas operaciones, la Fed aumenta los medios de pago directamente: es una política de aumentar el dinero eludiendo realmente la expansión del crédito bancario.

El notable aumento en la existencia de pagos en años recientes es una señal inconfundible de lo que puede llamarse, hablando económicamente, inflación, una opinión sostenida por la Escuela Austriaca de economía.

Un aumento en la existencia de dinero lleva, necesariamente, a una disminución en el poder adquisitivo de la unidad monetaria, cuando se compara con una situación en la que no habría habido un cambio en la existencia de dinero.

Más importante es que un aumento en la existencia de dinero impide realmente un aumento en el poder adquisitivo de éste, lo que habría ocurrido si la Fed no hubiera incrementado los medios de pago en manos de bancos comerciales y no-bancos.

Puede esperarse que el aumento en las existencias de dinero se traduzca en precios más altos, ya sea en precios para bienes de consumo (a través, por ejemplo de precios más altos en los productos básicos) o precios para activos (como acciones o propiedad inmobiliaria).

El aumento de precios erosiona el poder adquisitivo del dinero y causa y gran daño a la función (de coordinación) de los precios de mercado, provocando por tanto decisiones mal informadas de los agentes del mercado, causando malas inversiones.

Es política no es en modo alguno neutral. Los ganadores de la política de la Fed son, por ejemplo, los tenedores de bienes y activos a los que se impide que bajen de precio, mientras que los perdedores de la política de la Fed son los tenedores de dinero: se les impide comprar a precios más bajos.

III. El auge que debe acabar en depresión

La actual expansión de la oferta monetaria (una política monetaria de ir mucho más allá de las medidas de solo evitar que disminuyan las existencias de dinero) es indicativa de los intentos de mantener el auge causado por la expansión del crédito bancario de circulación.

Sin embargo, esa política no curará la enfermedad económica y política producida por la expansión del crédito bancario de circulación en primer lugar. De hecho, esa política monetaria hará las cosas mucho peores en el futuro.

No solo dará lugar a una profunda depresión, mediante la cual la economía acabará de nuevo en equilibrio: también arruinará la moneda. Ludwig von Mises (1881-1973), en Interventionism: An Economic Analysis (1940), señalaba:

El auge no puede continuar indefinidamente. Hay dos alternativas. O los bancos continúan con la expansión del crédito sin restricciones y así causan constantemente aumentos acumulados de precios en una orgía siempre creciente de especulación, que, como en todos los demás casos de inflación ilimitada, acaba en una “quiebra del auge” y en un colapso del sistema monetario y crediticio. O los bancos se detienen antes de que se llegue a este punto, renuncian voluntariamente a más expansión crediticia y producen así la crisis. La depresión se produce en ambos casos.#

Sobre este telón de fondo, la conclusión es que la política monetaria de continuar expandiendo la oferta monetaria a través del crédito bancario de circulación proporcionado a tipos de interés artificialmente rebajados es realmente la peor de todas las políticas monetarias.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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