La caída del comunismo en Massachusetts

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Los Peregrinos formaron una asociación en una compañía anónima con un grupo de mercaderes de Londres, incluyendo a Thomas Weston, un ferrtero, y a John Peirce, un fabricante de telas. La compañía, John Peirce and Associates, recibió en 1620 una concesión de la Compañía de Virginia para una plantación concreta en el territorio de Virginia. En esta alianza, a cada colono adulto se le otorgó una participación en la compañía y cada inversión de diez libras recibía también una acción. A cabo de siete años, las ganancias acumuladas iban a dividirse entre los accionistas. Hasta esa división, como en el acuerdo original de Virginia, la compañía decretó un sistema comunista de producción, contribuyendo cada colono con todo al almacén común y tomando lo que necesitara de él (de nuevo, un sistema de de cada uno de acuerdo con su capacidad, a cada uno de acuerdo con su necesidad).

A mediados de diciembre de 1620, el Mayflower atracó en Plymouth. Repitiendo las terribles vicisitudes de los primeros colonos de Virginia, la mitad de los colonos había muerto al acabar el primer invierno. A mediados de 1621, John Peirce and Associates obtuvo una patente del Consejo de Nueva Inglaterra, otorgando a la compañía 100 acres de terreno a cada colono y 1.500 acres reservados obligatoriamente a uso público. A cambio, el Consejo iba a recibir una pequeña rente de dos chelines por cada 100 acres.

Una razón importante de las persistentes vicisitudes del “periodo del hambre” en Plymouth, como pasó entes en Jamestown, fue el comunismo impuesto por la compañía. Finalmente, para sobrevivir, la colonia permitió a cada familia cultivar un pequeño terreno privado para su uso individual. William Bradford, que se había convertido en gobernador de Plymouth en 1621 e iba a ayudar a dirigir la colonia durante 30 años a partir de entonces, describe elocuentemente los resultados de esta disposición en la colonia:

Todo esto sin noticias de suministros (…) Así que empezaron a pensar cómo podrían cultivar tanto maíz como pudieran y obtener una mejor cosecha que hasta entonces, que no podían seguir languideciendo en la miseria. Finalmente (…) el Gobernador (con el consejo de los principales de entre ellos) dejó que cada hombre pudiera cultivar grano para su uso particular y en consecuencia confiarles (…) Y así asignó a cada familia una parcela de terreno (…) para ese fin, solo para su uso presente. (…) Esto tuvo mucho éxito, pues hizo industriosas a muchas manos, de forma que se plantó mucho más grano del que hubiera plantado por cualquier otro medio que pudiera utilizar el gobernador o cualquier otro y le ahorró a éste muchos problemas y produjo mucha más satisfacción. Las mujeres iban ahora voluntariamente al campo y tomaban a sus pequeños para cultivar el grano, cuando antes alegaban debilidad e incapacidad, haberse visto obligadas antes se hubiera considerado una gran tiranía y opresión.

La experiencia que se había tenido en este curso y condición comunes, intentada varios años y entre hombres buenos y sobrios, manifiesta claramente ese error de Platón (…) de que eliminar la propiedad e introducir comunidad en una sociedad les haría felices y florecientes (…) Pues esta comunidad (…) resultó crear tanta confusión y descontento y retardar tanto empleo que habría sido en su beneficio y comodidad. Pues a los jóvenes, que eran los más capaces y adecuados para el trabajo y el servicio, sí les molestaba tener que emplear su tiempo y fortaleza para trabajar para las mujeres e hijos de otros sin ninguna recompensa. Los fuertes (…) no obtenían más en la división de víveres y ropas que el que era débil e incapaz de hacer un cuarto de lo que podían hacer otros: era una enorme injusticia. (…) Al tener que vivir todos igual y hacer lo mismo, pensaban (…) que uno era tan bueno como otro y por tanto (…) el trabajo disminuía (…) el respeto mutuo que debería mantenerse entre hombres. (…) Que nadie diga que es la corrupción de los hombres (…) todos los hombres tienen en ellos esta corrupción.#

La antipatía del comunismo por la naturaleza del hombre recibe aquí el elocuente testimonio de un gobernador escasamente inclinado a priori a favor del individualismo.

En 1627, el conflicto inherente entre la colonia y la compañía en Plymouth se resolvió finalmente mediante la eliminación de la compañía del escenario. En ese año expiraron los siete años de comunismo obligado por la compañía y todos los bienes y terrenos fueron distribuidos a los accionistas individuales. Se recibieron porciones de terrenos en proporción al volumen de las acciones, de forma que los grandes accionistas recibieron mayores porciones de terrenos. Este reemplazo completo del comunismo por el individualismo beneficio grandemente la productividad de la colonia. Además, los colonos aprovecharon la feliz ocasión de comprar las participaciones de la compañía Peirce. Plymouth era ahora una colonia autogobernada. En 1633 se había pagado todo el precio de compra y los colonos se liberaron de los últimos remanentes de control de la compañía o incluso de cualquier control inglés.

[Conceived in Liberty (1975)]

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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