El riesgo moral del euro

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[Prólogo a The Tragedy of the Euro, de Philipp Bagus (2010)]

Es para mí un gran placer presentar este libro de mi colega Philipp Bagus, uno de mis más brillantes y prometedores alumnos. El libro es extremadamente actual y muestra cómo la organización intervencionista del sistema monetario europeo nos ha llevado al desastre. La actual crisis de la deuda soberana es el resultado directo de la expansión del crédito por parte del sistema bancario europeo. A principios de la década de 2000, el crédito se expandió especialmente en la periferia de la Unión Monetaria Europea, por ejemplo en Irlanda, Grecia, Portugal y España. Los tipos de interés se redujeron sustancialmente por una expansión de crédito unida tanto a una caída en las expectativas inflacionistas como en las primas de riesgo. La abrupta caída en las expectativas inflacionistas la causó el prestigio del recién creado Banco Central Europeo como una copia del Bundesbank. Las primas de riesgo se redujeron artificialmente debido al apoyo esperado por parte de las naciones más fuertes.

El resultado fue un auge artificial. Se produjeron las burbujas en los precios de los activos, como la burbuja inmobiliaria en España. El dinero recién creado se inyectó principalmente en los países de la periferia donde financió el sobreconsumo y las malas inversiones, principalmente en los sobredimensionados sectores automovilístico e inmobiliario. Al mismo tiempo, la expansión del crédito ayudó asimismo a financiar y expandir los insostenibles estados del bienestar.

En 2007, los efectos microeconómicos que invierten cualquier auge artificial financiado por expansión del crédito y no por verdadero ahorro real empezaron a manifestarse.

Aumentaron los precios de los medios de producción como materias primas y salarios. También los tipos de interés subieron debido a la presión inflacionista que hizo que los bancos centrales redujesen sus posturas inflacionistas.

Finalmente, los precios de los bienes de consumo empezaron a subir en relación con los precios ofrecidos a los factores de producción originarios. Se hacía cada vez más evidente que muchas inversiones no eran sostenibles debido a una falta de ahorro real. Muchas de estas inversiones se habían secularizado, acabando directa o indirectamente en los balances de instituciones financieras. Las presiones culminaron con el desmoronamiento del banco de inversión Lehman Brothers, que llevó a un completo pánico en los mercados financieros.

En lugar de dejar que las fuerzas del mercado siguieran su curso, lo gobiernos, desafortunadamente, intervinieron con el necesario proceso de ajuste. Es esta desafortunada intervención la que no sóilo impidió una recuperación más rápida y sólida sino asimismo produjo, como efecto colateral, la crisis de la deuda soberana de la primavera de 2010. Los gobiernos trataron de apoyar la recuperación de los sectores sobreextendidos, aumentando su gasto. Pagaron subvenciones a nuevas compras de coches para apoyar a la industria automovilística y empezaron obras públicas para apoyar al sector financiero, así como el sector que había dado préstamos a estas industrias, el sector financiero.

Además, los gobiernos apoyaron directamente al sector financiero avalando sus pasivos, nacionalizando bancos, comprando sus activos o participaciones en éstos. Al mismo tiempo, el desempleo aumentaba debido a los regulados mercados laborales.

Los ingresos de los gobiernos procedentes de impuestos sobre las rentas y seguridad social se desplomaron. Los gastos de los subsidios al desempleo aumentaron. Los impuestos de sociedades que se habían inflado artificialmente en sectores como banca, construcción y fabricación de automóviles durante el auge desaparecieron casi completamente. Con los ingresos a la baja y aumentado los gastos, los déficits y las deudas de los gobiernos aumentaron como consecuencia directa de sus respuestas a la crisis causada por un auge que no se sostenía en el ahorro real.

El caso de España es paradigmático. El gobierno español subvencionó a la industria automovilística, el sector de la construcción y el sector bancario, que se han venido expandiendo fuertemente durante la expansión del crédito del auge. Al mismo tiempo, un mercado laboral muy inflexible hizo que el desempleo oficial aumentara al 20%. El déficit público resultante empezó a asustar a los mercados y los demás estados miembros del la UE, que finalmente presionaron al gobierno para que anunciara algunas tímidas medidas de austeridad con el fin de poder seguir pidiendo prestado.

A este respecto, la moneda única mostró una de sus “ventajas”. Sin el euro, el gobierno español casi sin duda habría devaluado su divisa como hizo en 1993, imprimiendo moneda para reducir el déficit. Esto habría implicado una revolución en la estructura de precios y un empobrecimiento inmediato de la población española ya que los precios de las importaciones habrían aumentado. Además, al devaluar, el gobierno podría haber continuado gastando sin ninguna reforma estructural. Con el euro, los españoles (o cualquier gobierno en problemas) no puede devaluar o imprimir directamente su moneda para pagar sus deudas. Ahora estos gobiernos tienen que adoptar medidas de austeridad y algunas reformas estructurales bajo la presión de la comisión y estados miembros como Alemania. Así que es posible que se produzca el segundo escenario para el futuro que menciona Philipp Bagus en este libro. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento podría reformarse y obligarse a aplicar. Como consecuencia, los gobiernos de la Unión Monetaria Europea tendrían que continuar intensificando sus medidas de austeridad y reformas estructurales con el fin de cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Presionados por países conservadores como Alemania, toda la Unión Monetaria Europea seguiría el camino de las políticas tradicionales de crisis por medio de recortes de gastos.

Al contrario que la UME, Estados Unidos sigue la receta keynesiana para las recesiones. En la visión keynesiana, durante una crisis el gobierno tiene que sustituir una caída en la “demanda agregada” aumentando su gasto. Así, Estados Unidos se ha embarcado en gasto en déficit y políticas monetarias extremadamente expansivas para “activar” la economía, Tal vez uno de los efectos beneficiosos del euro haya sido empujar a toda la UME por la vía de la austeridad. De hecho, he argumentado antes que la moneda única es un paso en la dirección correcta al fijar los tipos de cambio en Europa y acabar así con el nacionalismo monetario y el caos de los tipos de cambio fiduciarios flexibles manipulados especialmente por los gobiernos en tiempos de crisis.

Mi querido colega Philipp Bagus me ha hecho plantearme mi opinión positiva del euro desde que fue alumno en mi clase, apuntando correctamente las ventajas de la competencia entre monedas. Su libro, The Tragedy of the Euro, puede leerse como una elaborada exposición de sus argumentos contra el euro. Aunque la moneda única elimina el nacionalismo monetario en Europa desde un punto de vista teórico, la pregunta es cuán estable es la moneda única en realidad.

Bagus se ocupa de esta cuestión desde dos ángulos, ofreciendo al mismo tiempo los dos principales logros y contribuciones del libro: un análisis histórico de los orígenes del euro y un análisis teórico del funcionamiento y los mecanismos del Eurosistema.

Ambos análisis apuntan en la misma dirección.

En el análisis histórico, Bagus se ocupa de los orígenes del euro y el BCE. Descubre los intereses de los gobiernos nacionales, políticos y banqueros de forma similar a como lo hace Rothbard en relación con el origen de la Sistema de Reserva Federal en The Case Against the Fed. De hecho el libro podría haberse titulado análogamente El alegato contra el BCE.

Considerando los intereses políticos, dinámica y circunstancias que llevaron a la introducción del euro, queda claro que el euro podría ser de hecho un paso en la dirección incorrecta, un paso hacia una moneda fiduciaria inflacionista paneuropea dirigido a eliminar los límites que la competencia y la política monetaria conservadora del Bundesbank impusieron antes. El análisis teórico de Bagus hace aún más claro el propósito y disposición inflacionista del Eurosistema. Se desenmascara el Eurosistema como un sistema autodestructivo que lleva a una redistribución masiva en toda la UME, con incentivos para que los gobiernos usen al BCE como dispositivo para financiar sus déficits. Demuestra que el concepto de la tragedia de los comunes, que apliqué al caso de la banca de reserva fraccionaria, también es aplicable al Eurosistema, en el que diferentes gobiernos europeos pueden explotar el valor de la moneda única.

Me encanta que este libro esté disponible al público por parte del Instituto Mises. El futuro de Europa y el mundo depende de la comprensión de la teoría monetaria y el funcionamiento de las instituciones monetarias. Este libro ofrece buenas herramientas para la comprensión de la historia del euro y su perversa disposición institucional. Ojalá pueda ayudar a cambiar la marea hacia un sistema monetario sólido en Europa y en todo el mundo.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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